El tiempo de Hsü, La Espera, es el tiempo de kairós, diferente
al de cronos. Es un espacio interno, psicológico, del alma, no
se trata del tiempo cronometrado por el reloj, ni por ningún objeto
de medición externa. El tiempo de kairós es el de
la “paciencia”, el de los pacientes, pues toda curación tiene su propio tiempo interno. No empujamos el río para que
fluya más rápido, ni golpeamos el árbol para apurar la maduración de
sus frutos, simplemente “esperamos” y al mismo tiempo continuamos haciendo nuestra vida. De pronto nos sorprenden los
anaranjados, los rojos o los morados. En
nuestro sistema de creencias, los occidentales le otorgamos mayor relevancia “al hacer”, al movimiento,
a la energía yang, sumando a ello nuestras pasiones yoicas: control,
inseguridad y ansiedad. No
siempre es útil ser tan voluntarioso, a veces puede ser más importante no hacer, (wu wei) aguardar, lo cual no implica abandonar la meta, o ser
negligente. Si confiamos en que las leyes del cosmos se cumplen siempre,
nos sentiremos más protegidos y más libres internamente. Acerca de la nutrición del cuerpo y del alma
Esperar
en un lugar agradable, “comiendo, bebiendo, y con buen humor” nos aconseja el I Ching. Si en cambio la espera es tensa y
dolorosa, cuando llegue aquello que tanto ansiábamos, posiblemente nos
encuentre exhaustos y
ya no nos sirva. El
Libro de los Cambios le da suma relevancia al aspecto de la nutrición.
En toda su obra hay varios hexagramas que se refieren a éste tema: Hexagrama
N° 27 - “Las Comisuras de la Boca”, Hexagrama 48 - “El Pozo de Agua”,
Hexagrama 50 – “El Caldero”. La
nutrición también aquí tiene su referente en lo material. Hasta el presente los seres
vivos no han podido prescindir del
alimento concreto, pero tampoco del alimento de arriba, del que nutre el alma y el corazón.
Si
un bebé durante el primer año de vida recibe alimento y cuidados generales,
pero no es mirado ni mimado, se enferma y muere. (Primer Año de Vida,
de René Spitz). Ese bebé no
puede esperar porque aún no ha tenido
oportunidad de fortalecerse, no cuenta con recursos propios. El
tiempo de espera, es de los fuertes dice el Libro de los Cambios.
Uno de los aspectos más importantes que denotan madurez, es “la paciencia”.
Los niños poseen un umbral de frustración muy bajo frente a la postergación;
“ese chocolate lo quiero ahora mismo”. En
el tiempo del hexagrama N° 5, el destino se cumple por sí solo, es el
período de la inacción, es necesario aguardar que llegue la oportunidad,
que pase el peligro (K’an), que se
curen las heridas; todo ello implica templanza, fortaleza interior,
madurez. John Blofeld lo denomina:
“Inactividad Calculada” y Carlos Molinero: “La Paciencia” Tengamos
en cuenta que el ideograma Hsü, representa un meditador sentado, que nos remite a la idea
de la contemplación,
a través de la cual recibimos la energía cósmica, la sabiduría de la
conciencia superior, el alimento del cielo. El
presagio es feliz si logramos apelar a la paciencia. Aguardar implica
cultivar el aquietamiento, hasta que bien sea propicio “cruzar las grandes
aguas” y lograr nuestro objetivo cuando estemos listos para ello. En
este hexagrama El Libro de las Mutaciones lo expresa como una sentencia:
“La Espera no es una esperanza vacua, alberga la certidumbre interior
de alcanzar su meta”. La
dificultad aquí está simbolizada por el
trigrama K’an, el peligro, lo abismal. Las líneas denotan diferentes
grados de dificultad y hasta se habla de estar atrapados en un agujero. Acerca del Oráculo
En
mi experiencia personal de consultas al maestro, las veces que obtuve
este hexagrama, siempre he podido comprobar “a posteriori”, la presencia
concreta de un
obstáculo externo que se interponía; la dificultad estuvo siempre
fuera de mí. La vivencia más próxima que he tenido con respecto a este
hexagrama fue en el mes de Octubre
de 2001, fecha en que un amigo me pidió que hiciéramos una consulta
al I Ching, por la compra de un departamento, la respuesta fue “La Espera”.
Aparentemente no había razones, ni impedimentos para realizar dicha
operación inmobiliaria, es más, era una oportunidad. No obstante
Ricardo decidió postergar la compra. Al cabo de dos meses, en diciembre
se desencadenó el desastre económico (corralito por medio)
y todo lo que vivimos los argentinos en ese orden. De
más está decir lo azorado que
estaba mi amigo y lo afortunada que le resultó dicha postergación. Luego,
pude explicarle que no hubo
magia alguna, que el Libro de los Cambios responde al Principio de Sincronicidad (Carl Jung). No
se trata de aceptar por obediencia ciega tal respuesta. Sólo es realizable
este camino si comprendemos profundamente el significado de vivir en
armonía con las leyes cósmicas. Ricardo
tenía el libre albedrío de comprar o no el departamento. En mayor o menor grado siempre
estamos eligiendo. Podemos transgredir las leyes universales o las leyes
de la sociedad, podemos cruzar la calle con luz roja; las consecuencias
corren por cuenta nuestra, son nuestra responsabilidad. El camino de
la transgresión también es un
sendero de aprendizaje y evolución aunque se dé con una mayor cuota
de sufrimiento y dolor (pérdidas materiales, enfermedades,
accidentes...). Carl
Jung expresó que el libre albedrío es hacer con alegría lo que
uno debe hacer. La Espera como mecanismo defensivo
Cabe
diferenciar cuando la espera es utilizada para posponer la vida. A veces nos decimos: cuando me enamore, cuando baje 10 kilos, cuando termine mis estudios,
cuando tenga hijos, cuando mis hijos se vayan de casa, cuando me divorcie, cuando me mude, cuando me retire...
y muchos otros cuandos, que
cada uno de nosotros podría
agregar. No obstante no hay mejor momento para ser feliz que el presente. En
esta misma dirección Alfredo Souza dijo: “por largo tiempo me
parecía que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero
siempre había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero,
algún asunto sin terminar, tiempo
por pasar, una deuda que pagar, y entonces la vida comenzaría. Hasta
que me di cuenta que esos obstáculos eran mi vida”. Cabe
destacar que la Espera del hexagrama N° 5, tiene un significado
diferente, pues nos advierte acerca de un peligro, un obstáculo real,
e invita a poner entre paréntesis la meta y esperar el momento adecuado
para actuar.
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