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Hexagrama
N° 49, Ko "La Revolución"
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Un enfoque psicológico transpersonal
Por la licenciada Yolanda Ohanna |
El
signo incita a la renovación, a la eliminación de lo viejo.
Tengamos en cuenta que el I Ching ubica el cambio en el más alto
nivel y nos invita a emular la naturaleza con sus permanentes y renovadores
ciclos (estaciones del año).
Además
nos advierte acerca del tiempo propicio para llevar a cabo una revolución:
no apresurarse, ni dilatar en demasía la oportunidad, no caer en
vacilaciones súper-conservadoras ni en excesiva celeridad.
Es importante
destacar que en la Revolución los cambios son externos,
se evidencian indefectiblemente. Bien pueden constituir un disparador
de transformaciones internas y profundas, pero no siempre conducen a una
transmutación. Dichos cambios pueden pasar por nuestra vida como
un ciclón que destruye todo a su paso dejándonos auto concentrados
en nuestras necesidades materiales y de subsistencia; victimizados en
un: pobre de mí.
Este signo
nos remite necesariamente a su opuesto, el hexagrama
N° 50, El Caldero, en el que los cambios no son observables fácilmente,
pero aún así, conducen a transformaciones internas en las
que se suelen activar vibraciones sutiles que nos pueden transportar hacia
otros estados de consciencia produciendo saltos cualitativos.
Las líneas
nos hablan nuevamente de la alternativa de decidir, de emprender una
acción, más allá del momento y del mayor o menor
grado de consciencia con el que actuemos, detrás está el
misterio, lo oculto, lo que nos conduce a comprender nuestro destino:
- Tiempo de renovación frente a lo desconocido. No accionar, prepararse
interna y externamente para el supuesto cambio.
- Las transformaciones no han sido suficientes para una mutación
radical. Recurrir a referentes válidos que nos ayuden a revisar
nuestra escala de valores profundamente y producir el cambio en el lugar
y momento adecuado.
-
Reflexionar acerca de las viejas estructuras y no quedar entrampados
en ellas, ir hacia una transformación real y auténtica con
mesura. Ni muy conservador ni muy apresurado.
-
Cambio de valores caducos por otros que corresponden a nuevos
paradigmas, espejando las necesidades reales.
-
Confiar en la intuición, en nuestro Tao, ir más
allá de las influencias externas. A veces no comprendemos en lo
inmediato los mensajes, mas tarde la vida nos muestra como se nos completan
los casilleros cual un rompecabezas.
-
Nuestros cambios personales pueden no coincidir con las grandes
transformaciones que se suscitan en nuestro entorno. No obstante cabe
respetar nuestros ritmos, nuestras resistencias y limitaciones e ir paso
a paso.
Referente al hexagrama nuclear N° 44, Kou, El Ir al Encuentro:
En el corazón
del signo 49 un elemento débil, incorrecto se introdujo, no se
pudo controlar o transformar cuando era incipiente y a la larga produjo
un estallido. Cabe hacer un análisis retrospectivo y prestar atención
al proceso hasta sus orígenes. Lo que negamos incrementa nuestra
sombra y nos posee debilitando nuestra autonomía.
Acerca de la Resiliencia
Ser resiliente
implica la capacidad de soportar la adversidad y salir fortalecidos de
tal situación. El término es acuñado por Kobasa y
Maddi, deriva de la ingeniería civil y la metalurgia, remite a
la posibilidad que tienen los materiales de no quebrarse y adquirir flexibilidad
para volver a su estado original.
Esta bella
metáfora alude a una transformación profunda, rememora la
conversión de la oruga en mariposa. Las situaciones adversas implican
un desafío, nos sacan de nuestro círculo de confort y requieren
apelar a todo nuestro potencial que siempre espera ser activado.
Cada una
de las etapas evolutivas también implican una revolución,
un cambio profundo, de lo contrario no habría crecimiento ni renovación
en el ámbito humano. Para dar lugar a la transformación,
son necesarias determinadas condiciones internas: desapegarse, entregar
el control, aceptar nuestra finitud.
No es posible
la creatividad sin soltar lo viejo, lo que ya no tiene vigencia. Los dioses
del hinduismo lo espejan a través de un movimiento circular: Brahma
(creador), Vishnu (conservador), Shiva (destructor). El
énfasis en la seguridad conduce a la negación y consecuente
putrefacción.
En el mundo
occidental Shiva tiene su equivalente en el arquetipo "El
Destructor", perteneciente a la escuela de Carl Jung, y es considerado
de gran peso en el despertar de la consciencia. Las situaciones
límite: pérdidas significativas, etc. Nos llevan a descender
a nuestras profundidades y conectarnos con los aspectos más significativos
de nuestro ser. "El Destructor" puede ser considerado como la
esencia de la metamorfosis.
Podemos protagonizar
una revolución y llevarla a cabo con discernimiento: un
divorcio, cambio de país, cambio de profesión, pero también
nos suele sorprender: muertes, accidentes, desastres climáticos
Según Stephen Levine: "todas las pérdidas grandes o
pequeñas, son ensayos para la muerte".
En lo macro, la revolución es un fenómeno ancestral en la
historia de la humanidad que acompañó a los pueblos más
primitivos en su evolución, pasando por la paradigmática
"Revolución Francesa" y muchas otras hasta nuestros días.
Sin duda siempre han marcado cambios significativos a todo nivel.
Los descubrimientos
científicos y el desarrollo tecnológico produjeron revoluciones
socio-culturales y cambios importantes desde Newton hasta el presente:
teoría de la Relatividad, A.Einstein, del Caos, I
Prigogine, de la Incertidumbre, W Heisenberg.
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