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Tiempo de conclusión, la tarea principal ya está
realizada, solo se le pueden agregar pormenores. Momento de transición, del
orden a la confusión natural de un nuevo ciclo. Se ha alcanzado el equilibrio y
todo está en su sitio. No obstante cuando dicho orden llega a su punto máximo
ya comienzan a manifestarse los signos de decadencia.
Emulamos los ciclos
de la naturaleza: cuando el sol de medio día alcanza su pináculo, de inmediato acaece
el descenso, la luna llena comienza a menguar, al desarrollo le sigue el
deterioro, a la creación la destrucción. Se da aquí una regla relacionada con la
naturaleza humana, si la comprendemos y aceptamos podremos atenuar sus
consecuencias.
El signo nos
enfrenta con nuestra impermanencia y vulnerabilidad. También nos invita a
cerrar situaciones, una Gestalt (forma) abierta genera pérdida de
energía. ¡Atención postergadores!
La Imagen:
El agua está encima del fuego, su mutua relación y
equilibrio genera energía. Si el calor es excesivo el agua se vaporiza o
desborda y se pierde la función energética.
Cautela para caminar
por la frágil frontera del equilibrio.
Las líneas nos indican como concluir situaciones o etapas de
nuestra vida adecuadamente, preparando el terreno para la siguiente fase:
Ø La corriente de lo socio-cultural
es fuerte y suele empujar. Sé prudente, has alcanzado el máximo de lo que
podías, respeta tu medida y principios.
Ø Tienes un proyecto valioso, pero
no cuentas aún con el apoyo de tus superiores. No quieras imponerte a cualquier
precio. Ya llegará tu momento de reconocimiento. Espera con fe.
Ø Has logrado con éxito una
circunstancia o etapa de tu vida. Te falta consolidar la situación, hacerlo con
rectitud y solvencia, no utilices gente vulgar para ello.
Ø Las cosas cambiaron, todo está
floreciente, pero no olvidar que hubo corrupción, estar alerta para captar
cualquier irregularidad que surgiera (debilidades y miserias humanas, alegoría
de un barco con un agujero)
Ø Aquí los valores están centrados
en el espíritu de religiosidad y la intención profunda. Se ponen en relieve los
sentimientos auténticos, el contenido y no las formas visibles.
Ø “Hunde la cabeza en el agua,
peligro”. Quedarse atrapado en el pasado, regodeándose de los éxitos y
dificultades superadas conduce al deterioro. Es necesario saltar nuevamente el
cerco hacia una nueva transformación.
La consumación de una meta
puede conducir al relajamiento de la tensión y consecuente deterioro. Ejemplo
de ello:
o El estudiante logró su título.
o El escalador alcanzó la cima.
o La pareja celebró su boda.
Cada
uno de ellos puede quedar atrapado contemplando sus éxitos y trofeos, en un
círculo de auto complacencia que los conducirá al estancamiento. Cuando algo se
concluye todas las piezas parecen ponerse en su lugar. El pasado ya está, el
futuro es una incógnita.
Saltar
el cerco una y otra vez, volver a caminar por el desierto (caos) hasta
construir un oasis distinto. He aquí la espiral de evolución del alma.
Aceptar
el pasaje hacia el Hexagrama 64 nos permitirá reabrirnos a una nueva etapa,
marcando el carácter circular del tiempo. Estos dos signos cierran
simbólicamente el Libro de los Cambios.
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