Por el Ingeniero Raúl Jurovietzky © El Libro de las Mutaciones nos
presenta 64 hexagramas que constituyen 64 situaciones arquetípicas de
base. Cada uno de ellos puede desplegarse en otros 64 hexagramas a los
que podemos arribar a partir de la base dada, a través de las mutaciones
de líneas obtenidas en la consulta oracular específica. Tenemos así un total de 64 * 64 o
sea 4096 posibilidades. ¿Por qué podemos aceptar que
estas 4096 transiciones agotan las posibilidades de lo que puede suceder,
ya sea en lo individual o en lo colectivo? Esencialmente porque cada hexagrama
se puede desplegar en nuestra psique individual en una infinidad de
imágenes posibles, dado que su carácter arquetípico hace que sus representaciones
provengan de un lenguaje de símbolos, y sabemos que los símbolos- mientras
están vivos- son inagotables, plurisignificativos. Cada caso individual de consulta,
concentrado en una pregunta específica realizada al Anciano Sabio en
forma consciente- y que por ello debe apuntar lo mejor posible hacia
el verdadero centro de la cuestión motivadora- activa en primera instancia
una red arquetipal en la que están inscriptos varios hexagramas. Uno
de ellos resulta elegido y emerge a través de lo aparentemente aleatorio
del método adoptado- ya sean las tres monedas o los cincuenta tallos
oraculares (de preferencia y siempre que sea posible el último mencionado). En este momento “aparentemente”
aleatorio es que se produce el fenómeno de sincronicidad, de coincidencia
significativa, que unifica la realidad interior con la externa. Así podemos “leer” en lo exterior,
en el texto del I Ching, el producto de la constelación en nuestro interior
del arquetipo del Significado, o sea del arquetipo del Anciano Sabio,
que acude en nuestro auxilio proporcionándonos las imágenes adecuadas
que constituyen la solución de la problemática planteada. Porque con
este arquetipo del Significado se constelizan, es decir adquieren un
“surplus” de energía él o los arquetipos que mejor corresponden a la
situación. Estos determinarán con su capacidad “transgresiva” la obtención
de los hexagramas específicos. En la interpretación del hexagrama
obtenido intervienen las constelizaciones interiores. Es así que de
acuerdo a ellas, cada uno en una situación particular, encontrará aquellos
significados correspondientes a su estado anímico en los símbolos emergentes
a través del texto. Este es el motivo por el cual
los 4096 caminos indicados están en condiciones de dar cuenta de todo
suceso posible, en ese acoplarse en resonancia con nuestros estados
interiores. Es como si en el espectro de
radiaciones de un cuerpo calentado, las rayas espectrales se abriesen
cada una en un amplio abanico de frecuencias muy cercanas dando un espectro
fino y aún superfino de elementos excitados. Todo lo anterior pone de manifiesto
la enorme riqueza del Libro de las Mutaciones, al que se puede arribar
desde muy diferentes temas de consulta, y aún obteniéndose el mismo
hexagrama se generan imágenes diferentes para cada tema que corresponden
adecuadamente a la cuestión planteada en cada caso. El I Ching es un verdadero disparador
de imágenes que posibilitan el aclarar y amplificar a nivel consciente
situaciones que, hasta la consulta, se encuentran en el nivel
del trasfondo brumoso y oscuro del inconsciente. Es por ello que en
una consulta efectuada al Anciano Sabio a través del I Ching, este manifestó-
mediante el hexagrama 35. Chin / El Progreso- que él era como la luz
del sol, “que se expande sobre la tierra y es clara por naturaleza,
pero cuanto más asciende el sol, tanto más emerge de entre las turbias
brumas hasta brillar en su pureza original, iluminando un ámbito cada
vez mayor”. El tema de la consulta, en esa oportunidad, era su opinión
sobre la diferencia entre los métodos de las 3 monedas y el de los 50
tallos oraculares, y lo que metaforizaba el Anciano Sabio era la superioridad
de este último método. Cuando se avanza en el estudio
del I Ching, en el sentido complementario al de la consulta oracular,
es decir, como texto de milenaria sabiduría, se puede también avanzar
en el tipo de vínculos establecidos respecto de dichas consultas oraculares.
Estas generalmente son motivadas por una imposibilidad, la de
encontrar soluciones en el nivel consciente racional a diversas problemáticas.
A través del avance indicado se pueden, por ejemplo, entablar verdaderos
‘diálogos’ con el Anciano Sabio, se pueden pedir y recibir consejos
que orienten una investigación, en cualquier campo específico. Un ejemplo de lo indicado aparece
en el prólogo realizado por C.G.Jung al texto del I Ching (versión traducida del chino al alemán por
Richard Wilhelm y del alemán al castellano por D.J.Vogelmann, editada
por Sudamericana y Edhasa, versión que es, por lejos, la más recomendable
tanto para la consulta oracular, como para el enfoque como libro de
Sabiduría). En lo que sigue veremos un ejemplo
consistente en una consulta oracular grupal y libre, destinada a ser
interpretada desde diversas ópticas, de acuerdo a las especialidades
de los integrantes del Grupo I. Esta consulta dio por resultado
los hexagramas 43. Kuai / El Desbordamiento (La Resolución) que con
un 9 en primer lugar (trazo Yang Viejo o Móvil) y otro 9 en cuarto lugar
conduce al hexagrama mutado 48. Ching / El Pozo de Agua. Desarrollaremos la interpretación,
en lo fundamental, desde la óptica de la Psicología Analítica. Así como para hablar de los
fundamentos del funcionamiento oracular recurrimos a conceptos desarrollados
a partir de la Psicología Analítica y de la Física Cuántica, en particular
el Principio de Sincronicidad o de Coincidencias Significativas, ahora
estamos en la posición complementaria en la que “el sistema oracular
se comporta como un valioso instrumento para la exploración del inconsciente”,
como nos dice D.J. Vogelmann en su prólogo al texto mencionado.
Dos
conceptos aparentemente contradictorios encontramos en este hexagrama. Por
un lado la idea de la superación de una tensión acumulada durante largo
tiempo, por el otro la posibilidad de que ocurra una catástrofe. Lo
que sucede es que no se trata aquí de la lluvia liberadora que afloja
y disuelve la tensión de la atmósfera, como aparece en el hexagrama
40 (La Liberación), hay algo más. El
largo tiempo de acumulación ha conducido a una situación explosiva,
en la que es previsible el efecto disruptivo, el rayo heridor que alcanza
la tierra. La apertura incontrolada de las compuertas del cielo con
el descenso abrumador de las aguas diluviales. Se
ha ido perdiendo paulatinamente energía hacia lo alto y esta descenderá
en un instante con el peligro consiguiente. ¿Cuál
es el peligro? En
la metáfora empleada es el anegamiento de toda la superficie habitable,
del cual solo un Noé podría liberarse. Es
la irrupción de una energía de un orden superior que fácilmente puede
traducirse en la destrucción de las estructuras que han ido entregando
energía en forma paulatina. Vamos
a modificar las metáforas para examinar el hexagrama desde la óptica
de la Psicología Analítica (C.G.Jung). Estructura
de la psique En
la estructura de la Psique se tienen tres sectores fundamentales, que
funcionan en forma entrelazada, interdependiente.
Este sector
en realidad trasciende a la psique individual, tiene cualidades “psicoideas”,
es una psique colectiva objetiva, es naturaleza. Una metáfora lumínica
usual indica que en tanto la psique (consciencia e inconsciente personal)
corresponde a las longitudes de onda o frecuencias del espectro de luz
visible, lo psicoideo de lo inconsciente colectivo implica las longitudes
de onda o frecuencias de las porciones invisibles del espectro, a partir
de lo infrarrojo hacia lo fisiológico (instintos) hasta alcanzar el
extremo de la Materia por un lado, y a partir de lo ultravioleta a través
de los “arquetipos-en-si” hasta alcanzar el extremo del Espíritu por
el otro. Espíritu
y Materia obedecen a lo que indica el refrán: “los extremos se tocan”,
pero lo hacen en forma complementaria, es decir son como dos caras de
la misma moneda, a esta “moneda”, Jung siguiendo la denominación adecuada
de los alquimistas medievales la llamó: Unus Mundus. Esta
cualidad psicoidea y objetiva implica que la psique colectiva es trascendente
respecto a la psique individual y por ello con este “instrumento” que
es la psique - que es con lo único que podemos hacer conscientes y comprensibles
las cosas, los fenómenos - no podemos captar en forma directa lo que
corresponde al arquetipo-en-sí o al instinto, (los impulsos a la ideación
y los impulsos a la acción respectivamente) sólo podemos inferir sobre
ellos a través de sus efectos una vez que estos se manifiestan psíquicamente,
o sea se alcanza el nivel de las representaciones arquetipales y el
de la psiquisización de los instintos. Instintos
y arquetipos son también complementarios, son dos caras de la misma
moneda al igual que materia y espíritu, y por ello es que lo instintual
en el hombre deja de tener un
“pattern” fijo, como ocurre con los animales y pueda alterarse la elección
de objeto, aunque ello da lugar a que existan en el hombre perversiones
ajenas al reino animal. El
arquetipo, juzgado desde la óptica de los valores conscientes es “amoral”,
tiene dos caras, una de las cuales es la Sombra de la otra. Correlatos
cerebrales y Energética Psíquica Cada
individuo posee un quantum de energía psíquica que se mantiene casi
constante a lo largo de su vida, es decir la psique del hombre es un
sistema cuasi-cerrado. Lo que varía es la distribución de esa energía
entre los sectores consciente e inconsciente. Por ello cuando desaparece
un interés en la vida del hombre podemos estar seguros que la energía
que correspondía a dicho interés reaparecerá en algún momento centrada
en algún nuevo interés, o animará contenidos inconscientes que tendrán
manifestaciones a nivel de la consciencia. El
largo proceso de la civilización ha tenido por objeto lograr que aumentase
la parte de energía puesta a disposición de la consciencia. Uno de los
nombres que ponemos a esa energía es “voluntad”. El
desarrollo histórico de los dos últimos milenios ha conducido a la aceleración
de ese proceso. Ello ha puesto de relieve las contradicciones encerradas
en la formación del cerebro humano debido al déficit de atiempamiento
en la evolución y armonización de sus componentes. Y estamos hablando
de tiempos de una escala muy superior a la de los milenios. En
efecto, es sabido que en nuestro cerebro coexisten tres estructuras
diferentes:
Como
resultado del desorden global introducido por esta nueva estructura,
que trae la inmensa modificación de la creación de la consciencia, tenemos
la metáfora inicial bíblica de la expulsión del paraíso de los padres
de la especie; por haber comido estos el fruto del árbol del conocimiento,
o del bien y del mal; entrando de esta manera en el mundo de la discriminación,
de la separación respecto a un Todo que era esencialmente inconsciente.
Aparece el Cosmos a partir del Pleroma original, del Caos indiferenciado.
Aparece también la angustia original, la culpa original y el largo trayecto
que hemos de recorrer para llegar a probar del fruto del árbol de la
Vida, de la Sabiduría, y volver a reintegrarnos psíquicamente a ese
Todo del que, en realidad no estamos separados, puesto que Va con Nosotros
en ese inmenso proceso de Ampliación de Consciencia. Lo
cierto es que en el estadio actual del proceso esta “nueva” estructura
introduce desequilibrios en el conjunto del cerebro. Desequilibrios
que deben ser corregidos por las otras estructuras es decir, por esos
elementos estructurales formados a lo largo de millones de años, y que,
a nivel psíquico denominamos instintos y arquetipos. Así,
en la psique del hombre los desarreglos, las unilateralidades corren
por cuenta del yo consciente y la tarea funcional de corrección de unilateralidades,
de regreso al equilibrio, o de encuentro de nuevos puntos de equilibrio
(no homeostasis sino la homeorresis de Waddington, de Piaget, y de Ilya
Prigogine), corren por cuenta de lo inconsciente. Entonces,
la psique es un sistema autorregulado. Los
pecados cometidos por la hybris del yo consciente al creerse el rey,
el único dueño de la psique, de la casa, son corregidos y punidos por
lo inconsciente. Tareas
que enfrenta la Humanidad En
este momento del desarrollo de la especie los mismos impulsos arquetipales
han conducido a un desarrollo acelerado y masivo del área consciente.
Pero ello ha provocado un desequilibrio, que es la nueva tarea de la
humanidad corregir. Esa
corrección implica el acercamiento de la consciencia al inconsciente,
el reconocer que nuestro centro virtual radica en él, que la matriz
creadora reside en el inconsciente colectivo, en el mundo arquetipal.
Que si los sueños de la razón crean monstruos es por esa negación consciente
de los sectores oscuros, que encadenados van juntando las energías que
devendrán en feroces irrupciones y posesiones. El
hombre debe emprender como tarea prioritaria su recorrido por el mundo
interior, que tiene tanta realidad objetiva como el mundo exterior,
aunque sus niveles sean distintos. Como
serán los avatares de la tarea planteada es imposible conocerlo de antemano,
aunque podamos saber que, en promedio será resuelta en los próximos
dos milenios. Estamos
transitando un inmenso proceso de transformación, termina una era y
comienza otra. Es sabido que esos procesos de transformación son guiados
por grupos arquetipales que en esa medida de tiempo: el milenio, reciben
un surplus de energía, por lo que decimos que se hallan “constelizados”
o “constelados”. El
grupo arquetipal que presidió el último milenio: grupo arquetipal materno
(que sucedió al grupo activado en el primer milenio de la era de Piscis,
grupo arquetipal paterno), se encuentra devolviendo el surplus de energía
y otro grupo arquetipal se aproxima a tomarla, para realizar un trabajo
de síntesis con los dos peces, el que apunta hacia arriba (grupo arquetipal
paterno) y el que apunta hacia abajo (grupo arquetipal materno). En
los procesos de transformación colectivos se disuelven los apoyos de
los cánones de valores que fueran soportados por los grupos arquetipales,
ahora en estado de deconstelación. Las épocas estables pasan a ser lo
contrario: inestables, confusas. No existen patrones únicos valorativos,
se pasa, como actualmente ocurre, al postmodernismo. Estas épocas se
corresponden con la antigua maldición china: “Ojalá te toque vivir una
época interesante”. Porque
una época interesante es una época de transformación, de grandes cambios
y es sabido que el Arquetipo de la Transformación opera en dos fases.
La
primera que tiene que ver con la muerte de lo antiguo, proceso agónico,
que al vivenciarse genera visiones de tipo apocalíptico- como las manifestadas
por diversas sectas en la actualidad. Es
por ello que hace falta remarcar la otra fase que, desde la estancia
en la primera, cuesta más visualizar:
la del nacimiento de lo nuevo. Lo
nuevo tiene que ver para nosotros con el redescubrimiento del mundo
interior, y con las múltiples vías de contacto con él de una consciencia
despojada de su hybris y de sus métodos de conquista aplicados al mundo
exterior. Una
de esas vías que hombres de otra cultura han forjado hace miles de años
es el I Ching. Por eso acercarse al I Ching con la consciencia del significado
de ello, de referirse al centro directriz interior: el Sí-mismo, al
Arquetipo del Significado que representa el Anciano Sabio y el colaborar
en su difusión en occidente implica tomar posición en la batalla del
nacimiento de lo Nuevo frente a lo Viejo y caduco, frente a las visiones
apocalípticas negativas. La
Psique y el Hexagrama 43 El
I Ching en sus designaciones de noble y vulgares u hombre vil, desde
esta óptica refiere a:
La
energía (voluntad), sustraída a los nobles (consciencia) es captada
por los vulgares (complejos), quienes acrecientan su poder y autonomía
disputando el control de la psique (de la casa), neurosis mediante,
y si se encuentran con una consciencia debilitada podrían llegar hasta
fragmentarla consolidando un dominio permanente, psicosis, instalación
en la locura (demencia). Tal fue, por ejemplo, el caso de Nietzsche,
el que debilitado en su área consciente por la sífilis, no pudo soportar
el embate de los contenidos inconscientes movilizados al extremo por
el programa que se había propuesto en relación con su búsqueda del hombre
superior. Niveles
Energéticos puestos en juego En
estos niveles se produce la irrupción de energías de un valor netamente
superior que las que están puestas en juego a nivel individual. Las
dominantes de lo inconsciente colectivo, en efecto, se manejan con niveles
energéticos que pueden tener un valor altísimo respecto a los movilizados
a nivel personal. Se
dice cuando se activan los arquetipos que estos se hallan constelados
o constelizados, es como si tuviésemos un vaso lleno de agua (energía
propia e inmensa de los arquetipos) y se agregasen unas gotas de agua
(energía proveniente de los sectores conscientes), el vaso desbordará
(arquetipo activado) a pesar de la pequeñez de lo agregado. Metáforas
Energéticas de la Física actual En
la física encontramos algo similar en lo que los físicos denominan “energía
de punto cero”. Los
cálculos y las experiencias aproximativas (Casimir) llevan a concluir
que en cada pequeño sector del espacio hay una energía de base que corresponde
al rango de las más altas frecuencias (longitudes de onda de Se sabe que en una bomba atómica como la de
Hiroshima se emplearon unos pocos kilogramos de uranio para ser fisionado,
y conocemos el tremendo y asolador despliegue energético que ello significó. Tratemos
de imaginar el estallido de una bomba atómica con una cantidad de uranio
equivalente a toda la masa conocida del Universo, en lugar de esos “miserables
pocos kilos”. Resulta imposible imaginar el despliegue energético que
se produciría. Pues
bien, la “energía de punto cero”, esa energía de base de cada punto
del espacio es de un orden muy superior todavía a la de esa colosal
bomba atómica. En
un diálogo entre el físico Dr. David Bohm y el Dalai Lama al respecto,
Bohm hacía notar esta metáfora que conducía a la imagen de que todo el universo manifestado no sería más que algo así como una pequeña
ola en movimiento en la superficie de un océano insondable, de profundidad
abisal de energía. El Dalai Lama le dijo entonces a Bohm: ¡Esto, esto es a lo que nosotros llamamos
Tao! En lo anterior se ha hecho una aproximación ‘a la occidental’ del concepto
de Tao. Es
justo proceder a la recíproca y recibir la visión oriental de este concepto
trascendente. Lo haremos a través de una deliciosa y esclarecedora
historia que Richard Wilhelm relatara a su amigo Jung y que es conocida
como la historia del “hacedor de lluvia chino de Kiao Tchou”: “Había una gran sequía en el territorio en el cual se hallaba
Richard Wilhelm; desde hacía varios meses no caía una gota de lluvia
y la situación se hizo catastrófica. Los católicos hicieron procesiones,
los protestantes elevaron sus plegarias, y los chinos quemaron incienso
y dispararon sus fusiles para espantar a los demonios de la sequía. Finalmente
los chinos se dijeron: Debemos buscar al hacedor de lluvia,
y aquel vino de una de las provincias. Era un hombre anciano y magro.
Dijo que la única cosa que necesitaba era que pusiesen a su disposición
una pequeña casa tranquila, en ella se encerró durante tres días. Al
cuarto día las nubes se amontonaron y se produjo una fuerte caída de
nieve, en una época del año donde ello no era previsible y en cantidad
no habitual. Tantos
rumores circulaban respecto a este extraordinario hacedor de lluvia
que Wilhelm fue a verlo y le preguntó como lo había hecho. El pequeño chino le respondió: Yo no hice la nieve, no soy responsable de
ello.
Pero ¿qué ha hecho usted durante estos tres días?. Oh, eso puedo explicárselo, es simple. Vengo de un país donde las cosas
son lo que ellas deben ser. Aquí
las cosas no están en el orden, no son como deberían ser según el orden
celeste, entonces todo el país está fuera de Tao. Yo dejé de estar en
el orden natural de las cosas, porque el país no lo estaba. Así la única
cosa que tenía que hacer era aguardar tres días hasta que me volví a
encontrar en Tao, y entonces, naturalmente, el Tao hizo la nieve.” Metáforas
Energéticas en Mitos y Leyendas El
despliegue de aunque fuera una cantidad infinitesimal de la energía
arquetipal análoga a la de punto cero puede producir efectos tremendos
en la psique humana. En
los mitos ello se refleja en el tabú puesto a los humanos de contemplar
el despliegue de la divinidad. Así
Semele hija del rey Cadmo de Tebas caerá fulminada ante el despliegue
en toda su majestuosidad del poderoso Zeus. En
el Bhagavad Ghita se admitirá cierto despliegue de Krishna ante Arjuna
pues este ha sido preparado para ello, de no estarlo caería también
él fulminado. El
santo suizo, considerado el gestor de la unificación de su país, Nicolás
de Flüe, el hermano Klaus, caerá postrado hundiendo su cara en tierra,
cara distorsionada a límites increíbles por el terror, de tal modo que
otros miembros de su congregación que atisbaran sus rasgos, quedaban
a su vez shockeados y con sus rostros alterados. Y ello debido a la
visión de la divinidad que había tenido Klaus. Encerrado
durante seis meses en una celda, pudo librarse finalmente de la demencia
dibujando permanentemente y tratando de racionalizar su visión. Ello
concluyó con las imágenes de la Santísima Trinidad, con las que pudo
zafar de su angustiosa situación. Consideración
Individual del hexagrama Volviendo
al tema de los niveles de interpretación del hexagrama aparecen dos
posibilidades, la primera como una consideración individual y la segunda
colectiva, social. Avancemos
en la consideración individual. En
este nivel el peligro, como vimos, es la ruptura de la psique por irrupción
de energías muy superiores a partir de lo arquetipal. Para
ello debe existir un gradiente
que permita dicha irrupción. Este gradiente es proporcionado por el
crecimiento de la Sombra individual. En ella residen verdaderamente
las posibilidades patógenas. Cuando
los oráculos, como el oráculo de Delfos, solicitan para su adecuado
funcionamiento el famoso: “Conócete a ti mismo y conocerás a los demás
y a los dioses por añadidura”, están haciendo referencia también a esta
situación. Por
ejemplo, Macbeth recibe la profecía de las tres brujas sobre su futuro
reinado, que duraría hasta que el bosque de Birnam avanzase sobre el
castillo de Dunsinane, y que en combate sería invencible hasta que un
mortal no nacido de mujer luchase con él. Interpreta a partir de su
Sombra, de su mundo de deseos, que puede seguir adelante, impunemente,
con sus pérfidos planes para adueñarse del Poder, aún cometiendo los
más horrendos crímenes. El oráculo así interpretado lo conduce a cumplir
su destino de maldades y a su perdición. Porque el ejército enemigo
en avance sobre Dunsinane se detiene en el bosque de Birnam para camuflarse
con sus ramas y follaje y así termina el bosque avanzando sobre el castillo.
Y en feroz y mortal combate con Macduff, al vanagloriarse de su invulnerabilidad
predicha por las brujas, se entera para su desdicha, que éste fue arrancado
antes de tiempo de las entrañas de su madre muerta. ¿Cómo
se evita el peligro? Siguiendo
lo aconsejado en el hexagrama 43, el peligro se evita con la disminución
de la Sombra personal, con la confrontación con el mundo de deseos personales,
esto es lo indicado a nivel individual como el combate con el mal al
que se refiere el hexagrama. El
constante y riguroso autoexámen no es para causar una buena impresión
externa, lo que constituiría un mantener las máscaras de la relación
con los otros, o sea en lenguaje analítico, con una “Personna” adecuada,
porque ello puede hacerse desde una identificación con las máscaras
(ya sean de roles profesionales, familiares o sociales), lo que precisamente
es garantía de una falta de conocimiento de uno mismo, del verdadero
rostro, el que está por detrás de las máscaras. Entonces
la buena impresión que debe producir el riguroso autoexámen debe ser
tanto externa como interna. Y
cuando hablamos del Otro interno, nos estamos refiriendo a esa otra
realidad objetiva que está constituida por la psique objetiva, por el
mundo arquetipal. ¿Qué
se logra con esta otra “buena impresión”? Que la afluencia de los poderosos contenidos
energéticos se produzca a partir del aspecto luminoso del arquetipo
y no de su aspecto sombrío. Entonces
podremos acceder a procesos
creativos que serán plasmados a través de la consciencia y no
a los aspectos peligrosos, destructivos, patogénicos. En
este nivel individual entonces se puede entender lo que indica el I Ching:
Un
solo complejo patogénico (hombre vil) con su energía acrecida y su autonomía
(poder, puesto gobernante) podrá oprimir a la consciencia (los nobles).
Pasión aquí tiene el significado del producto negativo que resulta del
actuar de este representante patogénico del mundo de los deseos, por
ello pasión y razón no pueden coexistir. No
se hace referencia a la Pasión como “Entusiasmós” que es requisito para
toda obra del hombre y que sí debe coexistir con la razón para impulsar
el accionar humano. Reglas
para el combate Las
reglas enunciadas por el Anciano Sabio para el combate con el mal llevadas
al nivel del combate psíquico individual serían: 1º)
"La decisión debe fundarse en un enlace
entre la fuerza y la afabilidad" No
se trata de un enfrentamiento ciego. Cuando
todavía hay contenidos de neurosis es necesario que afloren al nivel
consciente, para ello deben poseer energía suficiente. Aunque lo que
aflore esté en principio en un estado atrofiado, infantil, es necesario
llevarlo a la luz, sacarlo de su territorio de sombras, adonde fue llevado
por las represiones. En el sitio propio del yo consciente es donde se
conducirá la confrontación. Esta confrontación admite el derecho del
complejo a tomar la palabra, personificándose, ya sea a través de los
sueños (proceso natural), o alguna técnica específica (como la imaginación
activa), esta es la parte de afabilidad. Pero aceptado el sacrificio
por el nivel consciente, sacrificio de prestarse a vivenciar al complejo,
de darle voz, aparece la contrapartida de fuerza. El complejo debe quedar
decididamente despotenciado de su energía, energía extra sustraída a
la consciencia, aquí se pondrá de manifiesto el papel que juega el símbolo
como transformador energético. Con
la devolución energética, se produce un enriquecimiento, un estado de
ampliación de consciencia, se pierde el
enangostamiento de la personalidad típico de la situación de neurosis. Esto
constituye el punto segundo enunciado por el I Ching
Los
elementos de la confrontación son indicados por el Anciano Sabio en
el punto tercero. En
este se indica un proceder por el cual “las armas del mal perderán por
si solas su filo (su energía), al no toparse con ningún adversario.
Del mismo modo, tampoco los defectos propios han de combatirse directamente.
Mientras uno siga debatiéndose con ellos a golpes, permanecerán siempre
victoriosos.” Finalmente
debemos señalar que el aceptar el sacrificio a nivel consciente que
resulta de confrontar en las condiciones señaladas, el mundo del inconsciente
personal, de los complejos de carga afectiva y el que esta confrontación
resulte positiva, implica una posición fuerte del sector consciente
que garantice que no se pueda disputar la supremacía como complejo funcional
del yo consciente. Entonces una tarea primera y permanente es dar esta
fortaleza a este yo. Esto representa en el lenguaje del I Ching el “enérgico
progreso en el sentido del bien” indicado en el punto cuarto. Junto
con lo anterior va, el no caer en el extremo opuesto de actitud inflacionaria
por expansión de consciencia, de no apropiarse, como si de algo personal
se tratase, de una sabiduría que pertenece a lo colectivo. Por ello
siempre ha de existir una actitud de humildad, un reconocimiento de que
el yo consciente no es el único dueño de la casa, no es el centro de
la psique. Un
reconocimiento necesario es que este centro existe y es virtual, potencial
mientras la actitud sacrificial consciente no lo actualice y lo haga
devenir consubstancial a dicha consciencia. Que este centro irradia
desde lo inconsciente, desde el mundo arquetipal y está representado
por la matriz creativa del inconsciente colectivo a través del organizador
central de la psique, el arquetipo del Sí-Mismo, Dios en nosotros, cuya
voz está dada por el Anciano Sabio, el arquetipo del Significado. De
ahí que una resolución adecuada de lo indicado por el I Ching en este
hexagrama 43, nos conduzca a la situación de relación con la Sabiduría
Interior, con el mismo Anciano Sabio, representada esta situación por
el hexagrama mutado, el 48- El Pozo de Agua.
|
|
©
SAICHING 1997-2009
|