1- Introducción
Abordaré en este artículo
un tema que me fuera propuesto por un consultante y que dio motivo a un largo y
fructífero intercambio enriquecedor para ambas partes y productor de una
amistad mantenida a la distancia (el consultante vive en el país hermano de
Chile).
Me pareció interesante su
puesta en página como artículo en lugar de incluirlo en la sección de
consultas, pienso que la difusión de este tema puede ser de interés general y
‘suavizará’ de alguna manera mis últimos artículos con su carácter ‘duro’ en
cuanto al despliegue matemático que en ellos se vertieron.
De alguna manera en el
desarrollo conservaré la característica de diálogo entre dos personajes:
Carlos, el consultante y Raúl, el consultado.
Entre ambos, entre
preguntas y respuestas se avanzará en una pequeña investigación (no concluida
aún) que en su mayor parte gira alrededor de la poesía de Borges presentada en
el comienzo del estupendo libro sobre el I Ching realizado por Richard Wilhelm
y su mentor chino el sabio Lao Nai-hsüan (versión en castellano de
D.J.Vogelmann, ed. Sudamericana).
Ocasionalmente aparecen en
el mismo amplificaciones sobre el tema necesarias para el avance investigativo
y algunos agregados que, en realidad, no estuvieron presentes en el diálogo
pero que resultan fructíferos para el desarrollo del artículo.
2- Primer elemento de la
consulta: Eclesiastés y poesía de Borges
Carlos- …Me llamó mucho la
atención cuando leí un capítulo de la Biblia titulado “Libro del Eclesiastés”, esto es,
Predicador. He repasado ese Libro varias veces, porque lo encuentro muy
pragmático, con los pies y el pensamiento sobre la tierra. Este personaje es el
que predica, entre otras cosas que: “ninguna cosa es nueva de todas cuantas
pasan debajo del sol”. En el Capítulo I, versículos 9 y 10 dice: “¿Qué es lo
que hasta aquí ha sido? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que se ha hecho? Lo mismo
que se ha de hacer. Nada es nuevo en este mundo; ni nadie puede decir: He aquí
una cosa nueva, porque ya existió en los siglos anteriores a nosotros. No queda
memoria de las cosas pasadas, más tampoco las que están por venir harán memoria
entre aquellos que vendrán después…”
…Sigo poniendo en orden
los temas, pensamientos e inquietudes mías para dárselas a conocer, (al grupo
I) como siempre ha sido mi intención y motivo de este contacto
electrónico-espiritual con ustedes.
En el
intertanto, me gustaría saber si alguna vez les llamó a ustedes la atención el
hecho de que todo ser humano venga, por así decirlo, de nacimiento, marcado con
huellas digitales propias de él y nada más que de él.
Yo para serles
franco nunca he escuchado ni leído nada al respecto…
…Ustedes se preguntarán
que tiene que ver esto con el I Ching. Pero yo pienso que sí, tiene que ver, si
es que, así como llegamos a este mundo ‘marcados’, ¿no llegaremos también con
un “destino” ya definido para cada ser? Al respecto dice J.L.Borges, en su
primer verso del poema que él le dedica al I Ching, en la versión de Richard
Wilhelm, que dice:
“El porvenir es tan
irrevocable
Como el rígido ayer. No
hay una cosa
Que no sea una letra
silenciosa
De la eterna escritura
indescifrable
Cuyo libro es el tiempo…”
A mi entender,
Borges está sugiriendo “que nuestro porvenir o futuro” no se puede cambiar, así
como no se puede revocar el pasado y además, él me está dando la idea de que
ese porvenir ya está escrito en el Libro del Tiempo y que no sería otra cosa
que “nuestro propio destino”, Pero de ser así, según mi entender, habría una
tremenda paradoja entre lo que escribe Borges en su poema y lo que nos enseña
el I Ching…
En un mail
posterior y respecto al mismo tema dice Carlos:
Carlos- …Va para ustedes mi
primer y muy importante dilema que me ha estado dando vueltas en la cabeza
desde hace mucho, me explico:
Yo tengo
profunda admiración por ese gran hombre que fue J.L.Borges y en su capacidad de
interpretación de todos los avatares de la vida. Pero hay algo en la primera
estrofa de su poema que él le dirige al I Ching y que dice lo siguiente:
“El porvenir es tan
irrevocable
Como el rígido ayer…”
Yo analizando
estas palabras, concluyo lo siguiente:
a) El porvenir es el futuro.
b) El ayer es el pasado y por
lo tanto no se puede revocar o cambiar.
c) Entonces, lo que está
diciendo aquí Borges, es que el futuro es uno solo y tampoco puede cambiarse,
es como, a mi entender, estuviese escrito para cada uno en nuestro paso por
esta vida, porque así lo está sugiriendo Borges a renglón seguido, lo cual
copio para mayor claridad:
“… No
hay una cosa
Que no sea una letra
silenciosa
De la eterna escritura
indescifrable
Cuyo libro es el tiempo…”
Por qué este asunto
es tan importante para mí; por lo siguiente: si toda nuestra vida en este mundo
ya está escrita para cada uno de nosotros, me pregunto, ¿entonces, para que
leer y estudiar el I Ching si todos vamos a tener que cumplir con lo que está
predestinado para cada uno? Un tipo será médico, otro un carpintero, etc. etc.
En este momento me estoy acordando del tango argentino “Cambalache”, en donde
cada personaje de él estaría cumpliendo con el rol que le fuera asignado cuando
llegó a este mundo.
Raúl, aclarar
este intríngulis es muy importante para mí. Para entender a cabalidad lo que es
el I Ching, y a ver que pueden hacer ustedes al respecto, lo que les
agradecería profundamente.
Raúl - …Carlos, vamos a comenzar
a discutir tu primer dilema y espero que esta discusión nos ayude a comprender
mejor o, por lo menos, a poner en una perspectiva adecuada el tema del destino
y el papel del I Ching en relación con el mismo.
Veamos primero
la poesía de Borges.
En esta
encontramos no una sino cuatro temáticas entrelazadas:
Temática N°
1
“El
porvenir es tan irrevocable
Como
el rígido ayer. No hay una cosa
Que no sea una
letra silenciosa
De la eterna
escritura indescifrable
Cuyo libro es
el tiempo”
Temática N°
2
“…
Quien se aleja
De su casa ya
ha vuelto. Nuestra vida
Es la senda
futura y recorrida”
Temática N°
3
“El rigor ha
tejido la madeja
No te
arredres. La ergástula es oscura
La firme trama
es de incesante hierro
Pero en algún
recodo de tu encierro
Puede haber
una luz, una hendidura”
Temática N°
4
“El camino es
fatal como la flecha
Pero en las
grietas está Dios, que acecha”
Tu análisis está
en relación con el tema 1, hay que analizar los cuatro temas y sus
interrelaciones para entender el pensamiento de Borges.
Mi sugerencia
es pues, analizar cada uno de estos temas y sus interrelaciones como comienzo del tema del destino y el libre albedrío y su relación con el I Ching.
Luego de esta
primera parte se abrirán otros caminos amplificatorios de análisis, que serán
más claros en ese tiempo futuro y que, luego de explorados, nos permitirán el
ir haciendo síntesis sucesivas.
Empecemos por
el tema 1, éste es un tema complejo, de envergadura – como cada uno de los
otros tres – y no está separado de los mismos.
Indicame si
estás de acuerdo con lo propuesto y todo lo que creas necesario ir comentando y
amplificando ahora y durante el avance de los análisis.
Carlos - Estoy totalmente de
acuerdo en lo que tú me propones en el análisis de la poesía de Borges en
relación al I Ching.
Te adelanto lo
que yo entiendo de este asunto.
- Sobre
la temática N° 1:
a) El porvenir, o sea el
futuro, no se puede cambiar como no se lo puede hacer tampoco con el pasado.
Aquí se habla del futuro y
no del destino, que yo entiendo son dos cosas diferentes. Al respecto, al final
del hexagrama 64 se lee: El Libro de las Mutaciones es un libro “de lo futuro”,
(R. Wilhelm, pág. 339), o sea, lo que está por venir.
La siguiente estrofa de la
temática N° 1,
a mi me dice
que todo está ya escrito en la “eterna escritura indescifrable cuyo libro es el
tiempo”, o sea nuestra vida.
Justamente y según mi
entender el I Ching nos ayuda a encontrar el mejor camino (brújula) que nos
lleva a nuestro futuro final. Nosotros le decimos sí o no al consejo que nos da
el I Ching y nosotros somos dueños de seguirlo o no. Ejemplos hay muchos, como
ser lo sucedido a los viajeros que tomaron los aviones que fatalmente chocaron
con las torres gemelas en los E.E.U.U.
Ellos eligieron el día,
hora, avión, etc., en que iban a viajar, estas decisiones ellos pudieron
cambiarlas, a lo mejor si hubiesen consultado al I Ching. Al respecto Richard
Wilhelm en la página 66 de su libro (Introducción) dice: “Mientras las cosas
todavía están en gestación, es posible guiarlas. Una vez crecidas hasta llegar
a sus consecuencias, se convierten en entes poderosos en extremo, frente a los
que el hombre se halla impotente.”
A lo mejor Borges se está
refiriendo a esto, es decir, cuando el hombre se decide a hacer algo y lo hace,
lo que viene ya no se puede deshacer. Ejemplo, lo que hicieron los extremistas
con las torres gemelas en los E.E.U.U. Planearon y llevaron a cabo sus ideas, y
el resultado fue que todo quedó fuera de control. No se podían echar para
atrás, no había cabida para el arrepentimiento.
b) Volviendo a
la temática N° 1, la última estrofa dice:
“De
la eterna escritura indescifrable
Cuyo libro es el tiempo”
Yo
entiendo que justamente es el I Ching el que nos ayuda a descifrar los
diferentes problemas que nos presenta la vida para que nosotros elijamos el
mejor camino a seguir.
Temáticas 2, 3
y 4: Estas nos estarían indicando que las vicisitudes de la vida son numerosas
y algunas fatales y muy desgraciadas como el impacto de una flecha en el pecho
de una persona, pero no hay que perder la fe y esperanzas en el Ser Supremo.
Raúl, te voy a
agradecer me comuniques tus análisis al respecto para que me ayuden a esclarecer
mis pensamientos o mis ideas.
Raúl - Carlos, lo que te
perturba de la poesía de Borges es que sentís que sus afirmaciones invalidan la
posibilidad de configurar, por lo menos relativamente, nuestro destino y ello
te hace concluir que sería sin provecho – de ser así – el acercamiento al I
Ching. Tal lo que expresás en un mail anterior.
Al respecto
más adelante veremos las consideraciones que realiza R. Wilhelm en un pequeño y
hermoso libro, cuyo título es “La sabiduría del I Ching”
Entremos ahora
con más detalle en la poesía comenzando por la temática N° 1.
En esta
encontramos como vos remarcás, una serie de afirmaciones adjetivadas:
Porvenir
(futuro) ----------- irrevocable
Ayer
(pasado) ------------ rígido
Letra
------------ silenciosa
Eterna escritura ------------ indescifrable
Libro
------------ tiempo
Constituyen
una serie metafórica en la cual la pasión de Borges por la escritura brinda un
marco adecuado.
El pasado es
rígido porque ya ha sido vivido y develado (esto último, en tanto no
entremos a considerar la posibilidad de las reencarnaciones y el beso del ángel
ó el cruce del Leteo – río del olvido).
El porvenir se
dice irrevocable. ¿En qué sentido?
Dejando
nuevamente de lado el tema reencarnatorio, con sus procesos karmáticos y
evolutivos, apreciamos que en la construcción Borgeana, aparece un nivel de
libro escrito – pero que nosotros desconocemos – sólo podemos hojear las
páginas de ese libro en un ritmo y orden dado por un presente evanescente en el
que el fluir se transforma en rigidez.
Aquí hay algo
encerrado pues, algo del orden del conocer o del no conocer.
Si no
conocemos, para nosotros, el libro no está escrito.
¿En qué
sentido no está escrito?
Es como cuando
sacamos aleatoriamente un naipe de un mazo de 40 y sin mirarlo nos preguntamos:
¿Cuál es la probabilidad de que el naipe sacado sea un as? Como en este mazo
hay cuatro palos de diez naipes cada uno y así tenemos cuatro ases, podemos
calcular la probabilidad por el cociente de casos favorables a casos posibles,
y así obtenemos 4 sobre 40 o sea un décimo. Y si ahora, sin mirar el naipe
sacado (boca abajo), sacamos otro naipe del resto del mazo (ahora con 39
naipes) y nos preguntamos (sin mirarlo). ¿Cuál es la probabilidad de que este
segundo naipe sea un as? Volvemos a obtener una probabilidad de un décimo. Y
esto es así porque no conocemos que carta fue la primera obtenida. El
desconocimiento no modifica el valor de la probabilidad. Es el conocimiento, la
comprensión lo que condiciona.
Lo anterior es
una metáfora matemática de la metáfora literaria de Borges, que apunta a que si
no comprendemos, si desconocemos, estamos tomados por el destino y el futuro es
irrevocable.
¿Quién puede
conocer en nosotros?
La consciencia,
el yo consciente.
¿Qué puede
conocer?
Lo que está
afuera y lo que está adentro, o sea en lo inconsciente.
En el
Evangelio de Tomás se atribuyen a Jesús estas palabras:
“Si sacas lo
que está dentro de ti, lo que saques te salvará. Si no sacas lo que está dentro
de ti, lo que no saques te destruirá”
Cuando
hablamos acá de lo inconsciente, queremos referirnos no sólo al Inconsciente
Personal sino hacer centro más bien en el Inconsciente Colectivo de C. G. Jung,
aquel que nos devela la “luz” interior que es el verdadero descubrimiento de
uno mismo. En el Evangelio de Tomás se dice:
“Que aquél que
busca siga buscando. Cuando encuentre se turbará. Cuando se turbe, quedará
asombrado y gobernará todas las cosas”
Y ahora
traemos a colación las otras palabras centrales de la temática 1, las que se
refieren al tiempo. De este tiempo del que San Agustín dijera que si no se lo
preguntan sabe de que se trata, pero que si lo preguntan deja de saberlo.
Comúnmente,
hablando desde el yo consciente, nos referimos a un tiempo cronológico, puesto
que la consciencia está inscripta en un tal tiempo. No posee relativización
temporal – así como tampoco espacial. Pero cuando dentro del aparato psíquico
nos desplazamos hacia lo inconsciente hasta desembocar en lo inconsciente colectivo,
el tiempo y el espacio se van relativizando hasta poder anularse (ésta es la
base de los fenómenos sincronísticos) y entramos en el concepto de eternidad.
Borges habla
de ambos conceptos:
“De
la eterna escritura indescifrable
Cuyo
libro es el tiempo”
La eternidad
es el concepto del no-tiempo. Por ello se dice ante los fenómenos de
sincronicidad que constituyen una “irrupción del no-tiempo en el tiempo” (Marie
Louise von-Franz) y en otras palabras “un acto de gracia”.
Pero aparte de
estos actos de gracia que nos dan acceso a un “saber” proveniente de ese
no-tiempo, saber que puede ser tanto de un pasado como de un futuro, ambos
hasta ese momento desconocidos, la “eterna escritura es indescifrable”
efectivamente.
El saber
proveniente del no-tiempo nos da la posibilidad de participar activamente en la
configuración del destino.
En la
“normalidad” de los casos se despliega una sincronicidad, una coincidencia
significativa de tipo espontánea.
Son los
arquetipos activados, nuestros ángeles interiores, los que compensatoriamente
catalizan ese pasaje a la consciencia del saber de lo inconsciente. Pero
también podemos intentar desde lo consciente el provocar – con los resguardos
del caso – el fluir del saber de lo inconsciente. Los métodos mánticos tienen ese
propósito.
La consulta al
Anciano Sabio en el I Ching es un ejemplo de “sincronicidad provocada”, el
Anciano Sabio es un arquetipo de lo Inconsciente Colectivo, el arquetipo del
Significado.
Bueno, por hoy
nada más. Quedo al aguardo de tus comentarios para proseguir los análisis.
Carlos - Raúl, con el asunto
“poema de Borges – versus I Ching” y con el análisis de la primera parte de ese
poema que tú me hiciste llegar se me ha formado un lío mental de proporciones
morrocotudas. Es un lío parecido al que se me presentó cuando en un libro de
“Principios de Filosofía” (de García Morente, argentino), me encontré con un
asunto que un filósofo griego, no recuerdo si era Aristóteles, Sócrates o
Platón, pero era uno de esa talla, en una reunión con gente de esa índole, les
planteó el siguiente caso (tu lo debes conocer muy bien): en una competencia de
carrera de velocidad en 100 metros, se hacen correr al mejor atleta de esa especialidad que
estaba de moda en esa época en contra de una “tortuga” común y silvestre. El
atleta tenía su punto de partida en “A” y la tortuga en “B”, pero esta última
estaba 10
metros delante del punto “A”. Entonces el organizador de esta competencia le pregunta
a esa concurrencia quién cree que la tortuga llegará primero a la meta. Creo que
nadie acertó con la respuesta correcta.
La respuesta
correcta era que dicho atleta no iba a poder alcanzar nunca a la tortuguita,
por lo tanto, ella sería la que llegaría primero.
Este enigma me
dio vueltas en la cabeza durante mucho tiempo y nunca di en el clavo con mi
propio intelecto. Para mí, ese resultado era muy extraño e inverosímil, por
decir lo menos. Algo parecido me está pasando con este asunto Poema-I Ching y
tu análisis.
…También haces
referencia a Santo Tomás. Tengo entendido que estos Santos eran además
filósofos. Si no me equivoco creo que era Santo Tomás el que decía “Ver para
creer”. Pienso que yo puedo estar equivocado, porque de ser así, este Santo
estaría denotando muy poca fe, pero lo más seguro es que no entendí lo que
quiso decir…
…, y al
respecto refiérome a tu mail, tu me escribes sobre el “inconsciente personal” y
el “inconsciente colectivo”. Del inconsciente personal creo entenderlo bien,
Jung habla mucho de él en su prólogo del I Ching, pero no he encontrado lo
referente al “inconsciente colectivo”, y yo creo que éste se está refiriendo al
de varias personas que es lo colectivo. Pienso que a lo mejor el “inconsciente
colectivo” entra a funcionar cuando uno le pide al I Ching un oráculo no para
uno como algo personal (inconsciente personal) si no para un tercero
(inconsciente colectivo).
Raúl, ojala
puedas aclararme, dentro de lo posible, estos conflictos mentales lo cual me
interesa para seguir adelante con el I Ching…
Raúl - Carlos, en tu
mail haces una analogía de tu “lío mental de proporciones morrocotudas”, con lo
que te sucedió con una de las aporías de Zenón de Elea.
Este fue un
filósofo eleático discípulo de Parménides.
La escuela
Parmenídea surge en crítica de los conceptos de Heráclito de Éfeso.
Resulta
interesante ver que por este lado también estamos en el tema central que nos
ocupa, que es el I Ching, porque Heráclito en el siglo VI antes de nuestra era,
trabajó con los conceptos de que todo fluye, de que nunca nos bañamos dos veces
en el mismo río. Para él, el cambio, el modificarse continuo de las cosas, su
dinamismo es la realidad fundamental.
En esto, en la
misma época y sin comunicación cultural alguna – fenómeno de sincronicidad,
activación de los núcleos arquetipales correspondientes del inconsciente colectivo
– coincidía con Lao-tse, el anciano maestro que en China hacía de los conceptos
del I Ching el tema central de su filosofía: “lo único inmutable es la
mutación”.
Parménides y
su escuela critican estos conceptos del movimiento, oponiéndoles el concepto de
quietud, de la no existencia del movimiento, pero para ello como no se podía
enfrentar la realidad del mundo sensible, elaboran una teoría de los dos
mundos: hay un mundo sensible y un mundo inteligible, comenzando así una
distinción que dura hasta nuestros días y que fue tomada por Platón con su
mundo de las ideas.
En la división
realizada aparecía que, para poder separar lo verdadero de lo ilusorio, las
leyes del mundo racional – según dichos filósofos – tienen que hacer
inteligibles los aspectos del mundo sensible.
Zenón trató de
ir al detalle – con respecto al tema del movimiento – y mostrar en sus aporías
que éste es impensable, siendo por ello no correspondiente a lo verdadero. De
ahí que Diógenes, al querer demostrar la falsedad de la aporía de Zenón, para
lo cual se echó a andar, o sea trató de demostrar el movimiento andando, no
entendiera la sutileza del argumento de Zenón.
En una de sus
aporías Zenón hacía correr una carrera ficticia (mental) a Aquiles (el de los
pies ligeros) y a una tortuga. Esta tenía unos metros de ventaja en el inicio.
En su razonamiento – o sea en el mundo inteligible – Zenón llegaba a la
conclusión de que Aquiles no podía alcanzar a la tortuga. Como esto se
contradecía con el mundo sensible, no se hacía inteligible el aspecto del mundo
sensible conocido como “movimiento” y por tanto éste era ilusorio.
El principio
del que hace uso Zenón en su demostración es un principio formal: “el espacio
se puede dividir en un número infinito de puntos”, pero esta operación puede
hacerse solamente en el pensamiento.
Aparece un
sofisma en la aporía de Zenón, sofisma difícil de rebatir con principios de
razón, como nos dice García Morente en sus “Lecciones preliminares de
filosofía”:
“Pero, ¿qué es
lo que falla en esta argumentación de Zenón de Elea?...”
“Es muy
sencillo: la causa está en que Zenón de Elea hace un uso objetivo y real de un
principio que no es más que formal; y como hace de ese principio un uso
objetivo y real, siendo así que el principio es puramente formal, no podemos
rebatirlo fácilmente con principios de razón, de argumentación.
Pero en cambio
la realidad misma resulta contraria a lo que dice Zenón. ¿Y en que consiste
este choque entre la realidad y el principio formal?”
“Recuerden
ustedes el argumento de Zenón.
Zenón parte
del principio de que el espacio es infinitamente divisible. Pero pensemos un
momento; el espacio es infinitamente divisible en la posibilidad; puede ser
infinitamente dividido en el pensamiento; puede serlo como mero posible, como
mera forma; pero el sofisma, por decirlo así de Zenón de Elea, consiste en que
ese espacio – que en potencia puede ser infinitamente dividido – es realmente y
ahora mismo dividido. De modo que el sofisma de Zenón consiste en confundir las
condiciones meramente formales y lógicas de la posibilidad con las condiciones
reales, materiales, existenciales del ser mismo.”
“Dice Zenón
que Aquiles no alcanza a la tortuga porque la distancia entre él y la tortuga
es un trazo que se puede dividir infinitamente. Sí. Pero ese “se puede dividir
infinitamente” tiene dos sentidos; un sentido de mera posibilidad formal,
matemática y otro sentido, es el que hace que la argumentación sorprenda pero
no convenza. Este es el vicio fundamental de todo el eleatismo. Todo el
eleatismo no es más que una metafísica de la pura forma, sin contenido.”
Comenta luego
García Morente que Platón reconoció los méritos extraordinarios de Parménides y
también su punto flaco, que sería fundamental:
“Consiste en
confundir las condiciones formales del pensamiento con las condiciones reales
del ser.”
Bueno, con
esto dejamos esta parte del tema – salvo que en tu próximo mail quieras mayor
aclaración del mismo, lo que no sería de ninguna forma una molestia para mí –
comentándote antes que García Morente no era argentino. Él era español, nacido
en Arjonilla (Jaén), España, en 1886. Fue decano en la Facultad de Filosofía en Madrid hasta el
inicio de la guerra civil, marchó a París y luego a la Argentina, impartiendo filosofía en la Universidad de Tucumán. En 1940 se
ordenó como sacerdote y en 1942 murió en Madrid.
Resulta
también interesante que lo que mencionás que te tuvo a mal traer respecto al
tema de las aporías de Zenón de Elea y que está en relación con el sofisma ya
mencionado: el no diferenciar el aspecto potencial, formal, vacío de contenido,
irrepresentable, y por otro lado el sentido de las condiciones reales,
existenciales, quede de alguna manera trasladado al problema de lo consciente y
de lo inconsciente, que también interviene en el provocarte “un lío mental de
proporciones morrocotudas”. Veremos esto en detalle en un próximo mail para
desarmar en lo posible ese “lío mental”, así entraremos en el tema de la
consciencia, el inconsciente personal, el inconsciente colectivo y los
arquetipos.
Antes de
terminar este mail quisiera aclarar un par de posibles confusiones. En tu mail
mencionás una referencia que yo hiciera en el mío anterior respecto a unas
citas tomadas del Evangelio de Tomás.
Vos hablás de
Santo Tomás y pienso que te referís a Tomás de Aquino, no es este el personaje
al que me refiero yo.
El Evangelio
de Tomás es un Evangelio Gnóstico que se supone producido alrededor de los años
150 de nuestra era y este Tomás sería, según algunas interpretaciones uno de
los hermanos de Jesús – otros lo fueron Santiago y Judas Dídimo. Pareciera que
hubo una identificación de Tomás – identificación ésta proveniente de Siria –
con la figura de Judas Dídimo, hermano de Jesús y de allí que este evangelio
empiece con las palabras siguientes:
“32. Estos son
los dichos secretos que Jesús el Viviente ha dicho y ha escrito Dídimo Judas
Tomás”
A Tomás lo
llamaron “el Mellizo” y algunos interpretan que “el gemelo del Señor no lo es
por razón de nacimiento carnal sino como tipo del perfecto gnóstico”. Se le
atribuye a este Tomás la predicación del evangelio entre los partos y en Persia
y también la evangelización de la India. Su evangelio está compuesto por “logiones”, que son dichos
cortos desconocidos de Jesús descubiertos primero fragmentariamente entre los
papiros de Oxyrrinco (entre 1897 y 1903). Una versión bastante completa de este
evangelio se halló entre los manuscritos de Nag-Hammadi (Códice II) entre 1945
y 1948.
En cuanto al
comentario que le asignás a Santo Tomás (el de Aquino) sobre “ver para creer”,
y sin estar seguro de su origen, pienso que podría estar relacionado con un
proverbio latino: “Credendo Vides” cuya traducción es: “Al creer uno ve” o sea
lo contrario de lo anterior, y así desaparecería la contradicción respecto a la
fe de Santo Tomás que apuntabas en tu mail.
Ahora si,
termino éste y para el próximo me propongo en primer lugar hacer un recorte de
las reflexiones de Richard Wilhelm respecto a la configuración del destino en
China, recorte hecho sobre los aspectos más relacionados con el I Ching y luego
tratar de aclararte en lo posible los conceptos psicológicos Junguianos de:
Consciencia, Inconsciente Personal, Inconsciente Colectivo y Arquetipos. Luego
proseguiremos con el análisis de la poesía de Borges.
(Continuará)
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