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Reflexiones
sobre el Tiempo y el I Ching
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Autor:
Profesora Rosa Shapira
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Me ha sucedido en distintas oportunidades hacerle una pregunta al I Ching
y al recibir la respuesta, desorientarme.
No encontraba la concordancia entre la
intencionalidad de la pregunta y su correspondiente respuesta, salvo que
me diera el hexagrama "La Necedad Juvenil", allí no había
dudas...
Pasado un determinado tiempo, entendía
que la respuesta dada, no respondía a la pregunta formulada, sino
a una preocupación latente en mi inconsciente, con mayor necesidad
de resolución que la pregunta efectuada.
Estamos, en algunos casos tan acostumbrados
a formular la pregunta al I Ching dentro de la relación causa-efecto
que no nos percatamos, conscientemente, que hay un tiempo sin tiempo que
transcurre como un bajo continuo imperceptible, destacando o señalando
acontecimientos que quizás estaban pujando dentro de nosotros.
Por ello, a mi entender, los resultados no son tan inmediatos, sino que
abren un espectro mayor de prioridades.
Esto hace, que la experiencia vital que
se establece con el I Ching, permita ahondar y profundizar la relación
con uno mismo.
¿Cuál sería el enfoque
correcto para comprender la respuesta?
La variedad y pluralidad de las situaciones
nos pueden sorprender y confundir en algunas circunstancias. Quizás
al aferrarnos a un polo de la respuesta.
A veces esta interpretación parcial
está vinculada a nuestro estado emocional, mental y a nuestro deseo.
Sabemos que no hay un sentido único
de "lo verdadero", por el contrario en estos casos percibimos
un sentido múltiple o multidimensional de una realidad que nos
abarca.
Entiendo que hay momentos en nuestras vidas
donde hay un amplio abanico de aspectos a resolver y allí el I
Ching en su infinita sabiduría va calibrando y mostrándonos
la importancia de esos aspectos.
No siempre es fácil ser conscientes
del nivel de la respuesta. Nuestras resistencias y prejuicios de toda
índole influyen sobremanera en la interpretación de la respuesta
y traban el libre fluir de la misma.
Acceder a un estado de relajación
y serenidad favorecerían una interpretación más armónica
dentro del campo de energía generado por la relación I Ching-consultante.
W. Bauer en la introducción al libro
de Richard Wilhelm "La Sabiduría del I Ching" nos dice
que: "El Libro de las Mutaciones, que desde siempre poseyó
algo ajeno al tiempo...", y R. Wilhelm en la página 42 del
mismo texto Ed. Punto Omega - Guadarrama 1977: "Pero, por otra parte,
es necesario tener presente que no nos hemos de dejar arrastrar, sin más
ni más, por el tiempo, sino que debemos cultivar en nosotros una
paz interior, ya que esta es conditio sine qua non para que el
tiempo se convierta en realidad. Y ello porque en tanto sigamos a merced
del tiempo, zarandeados de un lado para otro por cada nueva situación,
limitándonos, por así decir, a reproducir el pasado en nuestra
fantasía o a husmear el futuro, sumidos en el temor o en la esperanza,
no seremos sino meros objetos entre los muchos existentes, movidos mecánicamente
por nuestro destino, de la misma forma que los objetos pura y exclusivamente
mecánicos son movidos por golpes y contragolpes. En cambio si conseguimos
vivenciar en nosotros mismos, como punto central, el tiempo con sus antítesis,
sin distanciarnos de él, el círculo empezará a cerrarse
y experimentaremos el tiempo como eternidad, una eternidad que consiste
precisamente en el fluir armónico del tiempo".
Tarea ardua es sincerar nuestro corazón,
establecer el contacto con nuestra verdad interior, para recibir las respuestas,
que, desde hace milenios están escritas para todos nosotros.
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