Aunque el uso más elevado (y difícil) es
el sapiencial, el I Ching ha ganado adeptos con extraordinaria rapidez
en Occidente en los últimos 50 años, a partir de la consulta oracular. Por ello parece oportuno, para esta sección
de propuestas para debatir y
aportes para perfeccionar, un trabajo que trate sobre la modalidad más
eficiente de la realización de esas consultas. 1. Introducción El I Ching es libre y no embretado. Ud puede
hacer sus consultas como quiera, siempre que sea con respeto. La misma
existencia de este artículo es entonces polémica en sí. Sin embargo,
y como fruto de nuestra experiencia, nos permitimos recomendar algunas
modalidades de “soporte” que, entendemos ayudan a clarificar la mente
y, tal vez así aprovechar mejor la
aproximación al Libro (por lo menos hasta que su familiaridad con el
texto sea la suficiente como para que Ud encuentre “su propio camino”
con el I Ching). 1.1 LA FORMA “CORRECTA” El primer título que imaginé para este artículo
era sobre la modalidad “correcta” de consultar. Inmediatamente lo descarté: el I Ching responde
siempre, cualquiera sea la forma en que se lo consulte (correcta
o incorrecta, eficiente o no).Y responde lo que se necesita. Además, salvo decir en un artículo que “lo
correcto”, es hacerlo “con respeto”,
no parece haber necesariamente otro vínculo. Por ello cambié el título a la “forma eficiente”,
de realizar consultas. 1.2 LA FORMA “EFICIENTE” La afirmación contenida, entonces en el
título de este artículo, ya trae en sí, además, una cuestión de fondo:
si en el I Ching tiene sentido la eficiencia (siendo ésta un
valor exageradamente apreciado en la sociedad occidental y en particular
en la lógica empresaria o mercantilista). La eficiencia es (perdónenme el uso de términos
técnicos), la razón (o coeficiente) entre el resultado obtenido y los
recursos utilizados para obtenerlo. En el caso de un motor, p. ej., es aquél más eficiente cuanto más potencia
entregue con menor energía (eléctrica o líquida- diesel p. ej.) consumida. Con el Libro, ¿cuál sería la eficiencia?,
¿cuáles los recursos utilizados? y ¿cuáles los resultados obtenidos?. Obviamente lo que tenía en mente al plantear
este artículo, era obtener como resultado una clara comprensión
de la respuesta a la situación planteada, con la menor cantidad de energía
psíquica invertida (es decir, tiempo y preguntas posibles). En otras
palabras, una respuesta directa, sencilla y clara. A eso le llamo “eficiencia”.
Tal vez debiera llamarla “eficacia”. ¿Pero, es esto lo que ES el I Ching? ¿Es
esto lo que requiere como método de cambio?. En el final del artículo detallamos algunas
observaciones o elementos para tomar en cuenta, p. ej. con respecto
a la posibilidad de realizar
varias preguntas sucesivas para resolver un tema (aunque… ¿No es que
no se debe preguntar dos veces, tal como lo expresa el hexagrama 4?).
Sin embargo entendemos que la misma base
de este planteo puede estar desmoronándose si pretendemos “encasillar”
con métodos rígidos, algo que puede no tener que desarrollarse con ellos.
El universo (y en particular en la visión del I Ching) es un continuo
interrelacionado. Y el usar el Libro, una forma de abrirse a él. Planteárselo como una máquina eficiente
de consultas (tipo computadora/ enciclopedia) puede querer ser algo
así como limitarlo hasta desnaturalizarlo (algo así como el hecho de
repetir ritos eclesiásticos no garantiza el camino a la revelación divina,
p. ej.). Esta disgresión plantearía tal vez, entonces,
la temática de un nuevo artículo, que quizás desarrollaremos en otra
oportunidad: ¿existe UN método, hay que reiterar UNA forma de acceder
al Libro, para la consulta, la interpretación y el aprendizaje consecuentes?
. Baste aquí, y por ahora, con dejar aclarado que tenemos en mente esta observación, y que nos referimos, por
lo tanto, y limitadamente, a
consejos para el planteo de consultas, apenas, para cuando uno
tiene en mente un objetivo concreto y preciso, y requiere respuestas
específicas, (aunque, reiteramos, el I Ching dará siempre lo que necesita
el consultante, no lo que el consultante solicita). Trataremos,
entonces de, apenas, auxiliar al lector, según nuestra opinión, sobre
cuál es la mejor manera de encuadrar esas consultas cuando está dando
los primeros pasos. 2. La Respuesta
del I Ching 2.1 LOS HEXAGRAMAS Aunque parezca raro comenzar hablando de
las respuestas, para un artículo centrado sobre las preguntas, creo
que ése es el camino correcto para determinar una mejor o más adecuada
forma de plantear los interrogantes. La respuesta oracular está dada por un hexagrama,
con algunas líneas significativas que lo hacen mutar a un 2º hexagrama,
en la mayor parte de las veces (otras es sólo un hexagrama). ¿Y qué es un hexagrama, o una pareja de
ellos? Es la descripción de una fase del ciclo
de cambios, junto con la actitud
correcta (y/o la conducta) para atravesarla. Describe entonces un tiempo y la forma de adecuarse a él. Con
consejos oportunos y circunstanciados. La lectura de los 64 hexagramas (o de las
4096 combinaciones entre ellos) demuestra que ningún tiempo es unifacético,
lineal, simple. Mas bien cada uno es una piedra multifacética, una combinación,
un equilibrio de posibilidades. Obviamente cada uno de ellos con sus
características diferenciales, pero siempre con su posible multiinterpretación. Y la respuesta no es SÓLO esa joya multifacética
del hexagrama, sino, ADEMÁS, nuestra percepción de la parte de ese multifacetismo,
que resuena con nuestra situación en consulta. A buscar o lograr ello debemos dirigirnos
con nuestra consulta, de forma de obtener, como respuesta, aquel
tiempo, y la correspondiente forma de transitarlo, que más adecuado
resulte a nuestra necesidad de consejo. 2.2 LAS FORMAS NO EFICIENTES Es por ello que parece entonces poco útil
preguntar por sí o por no, en nuestra consulta (Tipo: ¿ganaré tal juego?, ¿me darán tal
trabajo?, ¿me amará tal persona?, ¿aprobaré tal examen?...etc. etc.
...) pues ¿qué respuesta da SI,
o NO, entre todos los casos posibles de hexagramas o combinaciones de
ellos?. Todas y ninguna. Todos los tiempos (hexagramas) tienen (claro
que hay algunos más de avance que de retroceso, y a la inversa, hay
otros más de ganancia que de pérdida, etc.) algo de SI y algo de NO: Hellmuth Wilhelm, en sus conferencias en
Pekin, 1943 (publicadas en “Understanding the I Ching”, Princeton University
Press, 1995, traducido al Inglés por Cary F. Baynes) aclaró (3ª conferencia:
“The Two Fundamental Principles”) que la historia del I Ching, derivaba
de un oráculo más sencillo. En sus palabras (traducción al español,
nuestra): “Aparentemente, la forma elaborada de consultar el oráculo,
descripta en los estratos posteriores - más recientes - del Libro, y
todavía practicada en la actualidad, no estaba en uso en los tiempos
más tempranos - más antiguos. Al principio el método parece haber sido
una suerte de dibujos de conjuntos (“drawing
of lots”) donde las varillas largas significaban una respuesta
positiva, y las
varillas cortas una negativa”. Esto es decir, que el oráculo originalmente
se usaba para que esencialmente respondiera SI o NO. El avance y evolución, ya milenario, del
Libro lo llevó, históricamente, de “una varilla corta, a dos cortas”
( el trazo yin), y de allí a las seis líneas. No podríamos quedarnos entonces ahora, prendados,
o enredados, en preguntas que se resuelven con el mismo tipo de respuesta,
ancestral, cuando la complejidad del mundo y sus situaciones, han sido
ya clasificadas, estudiadas y reflejadas en esos prismas multicolores,
de mucha mayor riqueza, que son los hexagramas. Algo similar ocurre si uno preguntara: ¿Cuándo?.
Las indicaciones de tiempo son poco frecuentes, y en general relativas
(aunque hay hexagramas calendarios, así como alusiones a 3 días, 7 días,
8 meses, 10 años, etc, pero recordemos que en general son simbólicas
más que precisas). Es difícil encontrar una respuesta o relación “simple”
o “eficiente” entre los hexagramas y una consulta de ese tipo. 3. La forma de
las preguntas Algunos autores recomiendan, fruto de su
propia experiencia, distintas formas de preguntas, para mejorar la interpretación
posterior. En definitiva haremos lo mismo aquí, desde
nuestra perspectiva, y solamente, en todo caso, fundamos la razón del descarte de otras formas. P. ej. Guy Damian Knight en “El I Ching
y el amor” (EDNEX, 1987) recomienda estas formas (que en realidad utiliza
como guía en su versión para responderlas
en cada hexagrama, lo que le resuelve la “contradicción” de ajustar
pregunta con imagen y dictamen de respuesta): * ¿Esta persona…es pareja compatible? * ¿Mi pareja me ama? *¿Tenemos un futuro en común? *¿Volveremos a estar juntos? No Coincidimos. En definitiva, por más que
“vistan” las respuestas, son variantes decoradas de una solicitud por
sí o por no. Claro que serán respondidas, igual ( ya
lo dijimos, el Maestro salta por sobre la inadecuación del lenguaje,
y va al fondo, de todas formas). Pero parece menos eficiente, pues se
obliga a constreñir la interpretación de las respuestas
de los hexagramas en una imagen que en definitiva solo deje entreveer el sí o no implícito. El citado autor agrega, asimismo otras redacciones
adicionales, más adecuadas al criterio expuesto por nosotros: *¿Cuál es la actitud más importante a adoptar
en este momento? *¿Porqué se ha deteriorado nuestra relación? *¿Cómo corregir el error cometido? *¿Qué es lo que más deseo de la vida? Por su parte, John Blofeld, en “I Ching,
el libro del cambio” ( EDAF,1985), aconseja los siguientes: *¿Es aconsejable, bajo tales circunstancias,
seguir adelante con el proyecto? * Si se produce eso, ¿cuál será el resultado? *¿Qué es probable que le suceda a este proyecto
(persona/ organización/ país, etc.) durante tal tiempo (mes/ año o período
de años)? *¿Qué está impidiendo el progreso de este
proyecto? *¿Cómo es que eso va a cumplirse? En este caso, salvo la primera , que tiene
implícita una respuesta solicitada por sí o por no (aún “vestida”),
el resto tiene una adecuada conformación, según nuestros criterios. Reiteramos, si nos atuvieramos a la génesis,
para ello, exagerando la analogía, alcanzaría con “revolear una moneda”.
En cambio el I Ching y más allá de su alcance y seriedad, aún desde
el punto de vista estadístico es más complejo (al menos 2048 veces
más). Hemos podido comprobar, además, que cuando
alguien se acerca recientemente al I Ching, con el ánimo de encontrar
respuesta a sus necesidades, son menos las veces en que pide saber que
pasará, y en cambio, más las veces en que requiere saber qué hacer,
él o ella, ya sea ante una situación determinada, o para conseguir un
objetivo. Esta percepción (sin estadísticas) parece,
además, estimulante: menores necesidades “de adivinación” y más necesidad
de “consejo para responsabilizarse” del propio futuro (como, por otra
parte, personalmente opinamos, debe ser). Por ello no nos cansamos de afirmar que
redactar bien la pregunta, siendo lo más claros y completos posibles,
desmenuzando la necesidad de respuesta en los justos términos, es esencial
para el buen resultado de la respuesta del Libro y es casi “la mitad”
de la respuesta. ¿Porqué?: En un buen porcentaje de las veces en que se nos ha consultado para
auxiliar en una pregunta al libro, y aplicamos (pese a la impaciencia
del consultante) esta tarea de aclarar “para comprender mejor nosotros”
el preciso alcance de la consulta, ese “simple”
proceso de desmenuzar ( aunque más no sea en una primera parte)
la situación o duda que origina la consulta, lo que se traduce en una
correcta redacción de la pregunta, ya da (y a veces lo aprecia
el mismo consultante) “casi sola” la respuesta. Es que el I Ching nos quita la venda de
los ojos, nos ayuda a ver, y eso debiéramos aprender a hacerlo solos,
“como los santos sabios de antiguos tiempos”. Aún sin el método de azar
que nos conecta con nuestro inconsciente (o nuestro inconsciente colectivo). Si necesitamos el azar, como al Libro, es
porque hemos perdido (o no hemos recuperado aún) la sabiduría de aquellos
que en su momento fueron creando este método del Libro que habla, para
ayudarnos. 4. La Redacción Por ello, y teniendo en cuenta el tipo de respuestas que nos dará,
sugerimos un tipo de preguntas (tal como ya detalláramos en nuestro
Libro “I Ching Personal”), como el siguiente: 1- De Auto conocimiento Cuando la duda o necesidad se refiere al
propio manejo de la persona, y sus estados psicológicos, o de relación,
correspondientes. 1.1 ¿Cómo
estoy?.... (frente a esta situación, este problema, esta relación,
este desafío, etc. etc.). Esta pregunta dará una descripción. Reflejará
su estado de ánimo real, o su situación social, de salud, etc (según
sea lo que realmente tenía en mente el consultante). Esto es,
que las imágenes del Libro, en los hexagramas y sus líneas, “el
paisaje” conformado (ver analogía del bosque en el artículo 10) describirá
al consultante y su situación real, no la que “cree tener”. Consecuentemente esta redacción nos parece
recomendable para cuando uno tiene dudas sobre su propio análisis
de interpretación de una realidad determinada que lo incluye. Esa respuesta (si bien como todas, ampliará
la forma de ver el panorama y sugerirá o inspirará pistas para la solución)
en realidad se plantea como una etapa previa a las soluciones
en sí: resulta el verdadero
análisis de la situación, auxiliado por el Libro. Esto podría complementarse eventualmente,
con las respuestas derivadas que correspondan segun el ámbito de tema
planteado (ver artículos 1 a 5). 1.2 ¿Qué
soy?...(en este momento, frente a esta situación, en este grupo,
etc.) Esta pregunta (o tipo de pregunta) parece
muy emparentada con la anterior, pero a un nivel aún más básico. Y en
general resulta menos “relacional”, más introspectiva. La respuesta dará el ámbito psicológico,
mental, de salud, en su caracter más básico e individual, constitutivo
del consultante. En el fondo parece centrarse en “¿cuál es mi esencia?”.
Este tipo de pregunta refiere a autoconocimiento pleno, (y situaciones
de análisis individuales). Más que en la anterior, parece necesario,
según lo que realmente el consultante tuvo en mente al formularla, complementar
la respuesta (sino fue ya suficientemente clara) con las derivadas,
espectral y nuclear principalmente( artículos 2 y 3). 1.3¿Qué
actitud tengo?...(frente a esta situación, esta persona, este proyecto...etc.) Obsérvese que ésta será una pregunta poco
frecuente, pues parecería más habitual preguntarse por qué actitud DEBO
tener. La forma “¿qué actitud tengo?”, entonces,
no es una consulta de recomendación sino de autoconocimiento, y parece
especialmente destinada a aclarar dudas sobre la interpretación de los
propios actos ante confusiones (reales o imaginarias). Es eficiente
para cuando no sé si quiero o no ir a algún lado, hacer algo, amar a
a una persona, etc. La respuesta dará, nuevamente, un panorama
que debe ser referido a actitudes, independientemente de si éstas son
positivas o negativas, útiles o no, sino simplemente que estan presentes. Es nuestra opinión que este tipo de consultas,
para autoconocerse, resultan muchísimo menos frecuentes de lo
que debieran. EN LO ESPIRITUAL: una pregunta pertinente, de este tipo sería
¿ en que estadio de evolución personal me encuentro?. Si el Libro es importante no sólo como auxilio
coyuntural, sino como guía de los propios cambios que uno debe afrontar,
éstos necesariamente deben incluir una visión “alternativa” sobre uno
mismo, la que, correctamente leída,
puede encontrarse a través de esta visión del Libro sobre uno,
que permitirá una autoexploración (o incluso duda), trascendente. Y, en definitiva, no casualmente, es por
ello que las ponemos primero. Tal vez “fomentemos” así su uso. 2. De Interpretación En cierta forma análoga a la pregunta anterior,
el objetivo que se requiere del Libro es, en este caso, otra vez entender la realidad actual, no la predicción
de un futuro. El caso anterior, era de conocimiento de uno mismo, en
éste en cambio, es de conocimiento de lo exterior (sea éste social,
o material). 2.1 ¿Cómo
es ...? (este problema,
esta actitud, esta persona, esta situación) Se utiliza, a nuestro entender con eficacia,
cuando uno no entiende la realidad (lo que sucede más veces de las que
aparenta, y en general uno es más consciente de la oscuridad del propio análisis sobre el exterior que en el
caso del autoconocimiento), no se comprende el problema, la situación
o la persona que se está enfrentando. No se quiere saber que hacer realmente,
o como sucederán las cosas, sino cómo es la realidad. Un ejemplo podría ser en una relación personal,
(sentimental, profesional, o de amistad, etc.) usar una variante del
¿cómo es? que sería : ¿Qué intenciones tiene? ¿Cómo piensa? etc. Esto no aclara el futuro, aclara el presente,
ayuda a resolver por uno mismo la actitud a tomar. 2.2 ¿Qué
significa ...? (este problema, esta actitud, esta situación) Esta variante no busca el conocimiento interno
(si se puede decir así) sobre lo que es una persona en sí, o una actitud
en sí, sino su significado, generalmente relacional. Es decir en el
contexto en el que está presente (una sociedad, una pareja, una empresa
determinada, un grupo, etc.), en su relación y sus tiempos determinados,
que significación adquiere, a los ojos del Maestro interior,
la situación en consulta. EN LO ESPIRITUAL: Este tipo de preguntas favorecen la identificación
del camino. Un ejemplo sería: ¿ cómo es la vida?, ¿cómo es la muerte?
o ¿qué significa mi paso por este mundo?, etc. Recomendamos entonces usar este segundo
tipo de aproximación (o interpretación) más que aquella de tipo predictivo
(¿que pasará?), para habituar la mente y el espíritu a buscar las soluciones,
no a “pedir las recetas”. 3. De Meditación Etapa superior, prevista para cuando el
espíritu, mas allá de los problemas urgentes o cotidianos, busca adentrarse
en un tiempo sagrado o superior (y prepararse). Así como las consultas que denominamos de
Autoconocimiento o de Interpretación, sirven para el conocimiento, esta
tipología sirve para prepararnos. Ya sea en función de una situación
u ocasión específica, o en términos más generales, frente a nuestra
vida, sociedad o tiempo. La forma usual sería: ¿ En qué hexagrama
medito
...? (para mejorar, calmarme, para entender, enfrentar este problema, situación,
persona o relación , etc.). La respuesta buscada aquí es un disparador
para limpiar la mente de las preconcepciones, y reenfocar, recién después,
el tema en análisis ( que claramente nos resulta motivador, pues está
siendo objeto de la consulta) con un interior más en sintonía con el
Tao. Una simplificación sería considerar que
se está solicitando una recomendación para un “auxilio espiritual” lo
que, en definitiva, resultaría parte del uso del Libro como sabiduría. EN LO ESPIRITUAL: Cualquier meditación es
propiciatoria. Eventualmente podría aditársele, “en esta etapa de mi
camino” (más o menos circunstanciado), o “de mi evolución interna”. 4. De Ayuda Este tipo de consultas, en nuestra experiencia,
es en definitiva tanto o más buscado que las predictivas (aunque mucha
gente no lo reconozca como tal). Y lo fomentamos, en tanto que con ellas
el consultante se aproxima al
Maestro en busca de consejo, antes que de “magia futurista” (riesgo
siempre presente). Y está bien. Aunque siempre pueda ser mejor
el análisis y conocimiento frente a los consejos o predicciones,
(que al menos deberían reconocerse como “muletas”, es decir, transitorias). Las formas más útiles serían: 4.1 ¿
Qué actitud debo tener ...?
(para lograr tal cosa, para enfrentar tal persona, para resolver tal
situación o problema, etc). Aquí no se solicita la solución, sino en
cambio, desde qué ángulo de uno mismo se debe estar preparado para afrontar
la situación, o llegar a tal objetivo (social, sentimental, económico,
material, etc). Más que lo que se debe hacer concretamente
(próxima tipología de consultas) se refiere a “con que disposición interna”
acceder a la tarea o situación a enfrentar. 4.2 ¿ Cómo debo hacer ...? ( tal cosa). Aqui sí, en definitiva se requiere directamente
la receta. Ya sea ésta para un problema o situación material, espiritual,
sentimental, etc. Un ejemplo de esta tipología, ya citado
en los artículos precedentes, es mi consulta,
cuando decidía realizar el “I
Ching personal”, efectuada bajo la forma: “Maestro, ¿Cómo debo realizar
el Libro de I Ching que estoy pensando?” Aparte del hecho significativo de que expongo
todas las recomendaciones tendientes a priorizar la meditación, actitud,
interpretación y autoconocimiento, y sin embargo, mi ejemplo es una
consulta directamente de ayuda, o consejo (es decir las muletas:
en este caso me justifico porque la autoridad del libro en la preparación
de una versión de sí, parecería obligar a este tipo de “chequeo”), el
ejemplo sirve para entender cómo la respuesta está directamente aplicada
al objetivo buscado. No pregunté si debia hacerlo, si
resultaría mal o bien, o con qué actitud realizarlo. Directamente
precisé que quería respuesta sobre cómo debia realizarlo. Es
a este tipo de precisión buscada, a la que me refiero como la búsqueda
de eficiencia de las consultas. EN LO ESPIRITUAL: Los consejos directos
(o ayuda) tienen espacio fértil en este campo, p. ej. : ¿cómo mejorarme?, ¿cómo calmarme?, ¿cómo progresar?,
¿cómo elevarme?, etc. Esta es una tipología entonces de las más
eficientes y recurrida. No busca un sí o no, sino una respuesta descriptiva,
y precisa en el ámbito en el
cual aplicará el consejo o la ayuda buscada. 5. Predicción Parece la función mas popular del Libro,
aunque, por todo lo leído, no le debería resultar ahora tan necesaria
o imprescindible. Al menos sin pasar por las etapas previas. La consulta es fácil, desde que ya aclaramos
que no recomendamos consultar por sí o por no (tipo “¿ganaré la lotería?”)
sino realizar una consulta abierta, para que la descripción de los hexagramas
respondan, pero a la vez circunscripta al resultado pretendido, para
que la relación de la respuesta con la situación no de lugar a demasiadas
“asociaciones libres”. Debemos aclarar, en este momento, que la
“asociación libre” es la esencia de la utilización interpretativa
del Libro. No estamos, en ese sentido, constriñéndola. Es más, en las
tipologías anteriores, nos pareció esencial dejar lo más abierta la
consulta, justamente, para favorecer la inspiración. Esto se da en las
consultas de ayuda, meditación, etc. En las presentes, de “predicción”, en las que se desea anticipar
una situación o resultado futuro, conviene en cambio tener en mente
la necesidad de precisión en circunscribir el tema en consulta, justamente
por lo abierto que el futuro ya nos resultará en la interpretación de
la respuesta. Por ello, la forma sugerida sería de este
tipo: ¿Qué
sucederá ...? (en esta
situación, con esta persona, en este problema, con este contexto…, etc.) Para volver al ejemplo, banal de la lotería,
la consulta debiera estar redactada de una forma así: ¿Que sucederá
con respecto a que gane la lotería si juego en tal oportunidad?. 5. Preguntas
múltiples La consulta al oráculo se realiza generalmente
cuando el análisis racional no alcanza. Esto es, parecería absurdo usarlo para resolver
problemas “evidentes”, ejemplo comprar
11 unidades de algo a 10 $ c/u,
o una docena a 90$ (salvo problemas de espacio). Pero cuando la cosa no es tan fácil, y las
dudas (racionales o emotivas) nublan el discernimiento (¿compro éste
o el otro producto, me lanzo en este proyecto o no, me relaciono o no
con tal persona?, etc.) es cuando el Libro que habla es más necesario. Pero si el discernimiento se nubla en ocasiones,
algunas veces sigue “empecinadamente nublado” y la respuesta, trasparente
para la lectura de un tercero, sigue sin “resolver” el problema al
propio consultante. Este tipo de casos “obstinados” (personalmente
he sido protagonista varias veces,
por algo será) puede llevarnos a un impulso de “profundizar” o “insistir”
en consultas sucesivas e insistentes sobre el mismo tema. El Libro en el hexagrama 4 advierte claramente
sobre este riesgo:
Al primer oráculo contesto (doy razón).
Si insiste (pregunta dos, tres veces) molesta. Si molesta, no doy información.
Propicia es la perseverancia” Sin embargo, con respeto y cuidado, creemos
que pueden abordarse distintas facetas, de la misma cuestión, sin molestar
(acatando parte del sentido de la perseverancia reclamada: modestia
y diligencia, dice Wilhelm, y no desconfiada o irreflexiva insistencia).
Esa diferencia en la actitud lo es todo. Louis T. Culling (“El Increíble I Ching”,
Leviatán, 1981) lo sintetiza así: “La pregunta debe ser siempre muy clara
y concisa. Una pregunta poco clara acarrea una respuesta poco clara.
Se pueden formular tantas preguntas como a uno se le ocurran para agotar
el tema, pero no se debe insultar la inteligencia del I Ching repitiendo
la misma pregunta”. Con este marco de advertencias, una “serie
de preguntas” a nuestro entender aceptable (aunque no recomendable)
para esos casos “duros” sería, p. ej., del tenor siguiente: ¿ Qué actitud debo tener ante este asunto? ¿Cómo resultará, si lo afronto de esta forma,
“A”? ¿Si en cambio lo afrontara de esta forma
“B” como resultaría, comparativamente? ¿Si en cambio lo hiciera de esta forma “C”? ¿Si nada hiciera, como resultaría, comparativamente? ¿Cómo le resultará al “otro” el proyecto,
si yo me muevo de esta manera? ¿Qué conclusiones sacaré de ésto, si lo
hago de esta manera, una vez que todo esté concluído? ¿Que consejo general, resumen, me das sobre
este tema? En síntesis, resulta un análisis “desde
distintos ángulos” de la misma cuestión, pero no repite la pregunta.
La última pregunta podría pensarse que resulta similar a la primera
(o, en definitiva, a gran parte de las otras),
sin embargo, analizada bien, resulta distinta: puede responder, p. ej.:
cálmate, seguí adelante, ve con cuidado, COMO COMPLEMENTO, a lo específicamente
ya recomendado en la primer pregunta. Recuerde que lo esencial es la verdadera
disposición interna, y no “las reglas formales”. El I Ching se cuidará de advertirle si está
repitiendo por desconfianza o “intento de probar si funciona”. 6. Final Es éste el momento oportuno para (y este
tipo de consultas últimas me llevan
más aún a ello) que coloque aquí dos advertencias claves que ya realicé
en mi Libro, sobre la relación con el Anciano Sabio: * No banalice esa relación * No intente “aprovecharla” con egoísmo Excede el marco del presente artículo el
extenderse en porqué, pero es claro que una herramienta destinada a
conectarnos con nuestro maestro interior,
y a iluminarnos sobre como son y se desarrollarán las cosas,
no puede ser el instrumento para tonterías, juegos de salón, o en el
otro extremo, para obtener “ventajas personales”. Parece, cuando
ha sido apropiadamente consultado e interpretado, una línea directa
con Dios. No intente siquiera molestarlo por cualquier cosa. Si es una
línea conectada “a su propio inconsciente” (con quien realmente entrará
en resonancia), tampoco. Porque además del problema moral implícito,
debemos recordar que una consulta utiliza (o requiere) una descarga
de energía psíquica importante, que no debe ser utilizada (o consumida)
a la ligera. Esperamos haber contribuido con un principio
de aproximación a la sistematización de ayuda, especialmente a quienes
recién se inician en el uso y contacto con el Libro de los Cambios. |
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