Introducción En el primer artículo de esta serie (al
que remitimos por brevedad) hemos desarrollado la introducción sobre
el uso de “interpretaciones complementarias” a la tradicional o básica,
con las advertencias del caso. En los tres artículos comprendidos entre
el 7º y el 9º, nos concentramos en las líneas significativas. Resulta
oportuno entonces recordar aquellas advertencias realizadas en el primer
artículo de esta serie, ahora aplicadas a estas propuestas específicas,
que, una vez más reiteramos, son realizadas para la exploración y “testeo”
de validación, también por parte de nuestros lectores. En el presente, estamos concentrándonos
en el análisis de la “analogía jerárquica” para la interpretación de
las líneas significativas, en la respuesta oracular. Los
Seis Escalones
Como síntesis (ver Art. 8) recordamos aquí: Las líneas se ubican en seis “puestos vacíos”
ocupándolos ya sea con líneas yang o con líneas yin, y generando así
los 64 hexagramas. Los movimientos de las seis líneas (dice
el Ta Chuan) contienen el Tao de las tres potencias originarias. Esto
es: las dos primeras corresponden a la potencia TIERRA, las dos centrales
a la potencia HOMBRE, y las dos superiores a la
potencia CIELO. Las líneas, ocupando los puestos: “salen y entran conforme
a medidas fijas. Ya se encuentren afuera o adentro, enseñan cautela.” Esos puestos vacíos, han representado tradicionalmente
funciones. Y esto es lo que llamamos “analogía jerárquica”. La
Analogía Jerárquica
En este caso los seis puestos “se corresponden”
a ubicaciones en la escala social, identificada ésta con el modelo Confuciano,
desde que éstas referencias se ubican (parcialmente) en la doctrina
tradicional, siguiendo la escuela de Kung Fu Tsé.
Análisis
de cada Puesto
En el análisis de la respuesta oracular,
entonces, la presencia de líneas significativas en cada uno de los puestos, representará la importancia que para
esa consulta, debe darse a un aspecto determinado de la situación, o
de la actitud correspondiente. Por ello, con las analogías recién descriptas
para los puestos, estas serán, respectivamente, las significatividades
más importantes. 1)
Centrarse
en el hombre, el trabajador, el soldado o empleado, es decir, en el
constituyente primario de la organización. La situación refiere particularmente
al elemento base, componente. Una analogía en campos ajenos podría ser,
en lo sentimental, centrarse en el afecto primario, básico, en la relación
individual, o con uno mismo. En lo espiritual la idea religiosa popular. 2)
Centrarse
en el delegado, el funcionario,
el capataz, es decir, en aquél que cuenta con una autonomía regional,
pero delegada y alejada del poder central. La situación refiere particularmente
al elemento de primera autoridad, al primer escalón superior. Una analogía
en términos sentimentales podría ser la relación de primer contacto:
la madre, la primera maestra. En lo espiritual, el primer maestro, el
cura, el monje que enseña. 3)
Centrarse
en el transmisor de información, en el correo, el mensajero, es decir,
en quien conecta pero no comanda. La
situación refiere particularmente a una relación de transmisión sin
autoridad reconocida, aunque útil. Una analogía en campos ajenos podría
ser, en lo sentimental, una amiga, o un maestro de un curso determinado.
En lo espiritual, el dador de conocimientos ocasional. 4)
Centrarse
en el ministro, el que administra, es decir, el que lleva a la práctica
la voluntad soberana de otro que es quién decide, pero sobre cuya instrumentación
recae la posibilidad real de que el resultado sea bueno o malo, globalmente.
La situación refiere particularmente al comando operativo, la aplicación
y decisión cotidiana sobre una política general. Una analogía en campos
ajenos podría ser, en lo sentimental la esposa, en tanto ama de casa,
patrona o jefa del hogar. En lo espiritual el director de un convento,
o el director de escuela filosófica. 5)
Centrarse
en el que decide, autónomamente, el jefe, el que manda, es decir, en
quién tiene sobre sus hombros la responsabilidad y poder de decisión.
La situación refiere particularmente a los objetivos, las decisiones,
el comando, a ejercer la voluntad. Una analogía en campos ajenos podría
ser, en lo sentimental el padre o jefe de hogar, la figura con autoridad.
En lo espiritual el Maestro, el filósofo, el líder. 6)
Centrarse
en el que sabe y aconseja, es decir, en el que es ejemplo, vivo o muerto,
símbolo y modelo. La situación refiere particularmente a las condiciones
de sabiduría y santidad, a la “referencia” en el campo en cuestión,
el “bench marking”. Una analogía en campos ajenos podría ser, en lo
sentimental los grandes ancestros, los antepasados, el abuelo, el fundador
de la dinastía, o la Conciencia superior e interna. En lo espiritual,
el gran maestro atemporal (Aristóteles para la Edad Media, Confucio
para los chinos, Buda, Jesús, etc.), la Figura Liminar. Ejemplo de aplicación Vuelvo a utilizar el ejemplo ya varias veces
citado en estos artículos, sobre mi consulta al redactar mi versión
“tipo breviario” del Libro de los Cambios. Cuando realicé la consulta sobre “el mejor
modo de realizar el Libro de I Ching que estaba planeando”, la respuesta
fue el hexagrama 15, con 4ª línea significativa, y por ello el
62 como complementario.
Esto me indicaba en la respuesta “básica”,
sintéticamente: En un marco general de “volar bajo”, de
realizar un libro, ni osado ni caro (cuidar la economía) recomienda
buscar un justo equilibrio entre los méritos y
la modestia (ni ocultar ni desmerecer): Ser modesto sin quedarse
frenado por ello. La sentencia del 4º trazo indicaba: “Modesto
pero muévete, no exagerar la modestia que lleve a malentendidos por
inacción”. En mi interpretación, redactada en el libro; esto fue: “Moverse,
aunque no forzar la meta, cuidarse, sin distraerse del objetivo”. La presencia de la línea significativa en
el 4º puesto, desde la interpretación
jerárquica, refiere al ministro. No se incluyó el análisis al respecto
en el Libro, en tanto no aparece directamente la conexión de una analogía
social, con una consulta sobre la forma de hacer un libro. Sin embargo, y a efectos de clarificación
podemos referirnos aquí a esa significación. El puesto en cuestión es el del Ministro,
dos por debajo del Sabio, y uno por debajo del soberano. Es aquél que
instrumenta las decisiones del soberano, el que lleva la administración y el orden del reino. ¿Qué analogía realizamos entonces aquí? El puesto del Sabio, en una consulta sobre
el I Ching, sin duda, es el I Ching en sí, el Anciano Sabio, el Maestro
interior. Es el Libro, más allá de sus versiones, interpretaciones o
traducciones. El quinto puesto, el soberano, es aquél
que ejerce la autoridad. Si en el campo literario tuviéramos un parangón,
en Lengua castellana, lo realizaría con la Real Academia Española. En
el campo de las ciencias, con la Academia Sueca que designa el premio
Nobel, en el campo médico, con la Academia Nacional de Medicina. Y así
sucesivamente.
El cuarto puesto, en cambio es el de aquél
que instrumenta y administra, que toma las “decisiones operativas” que
llevan a cabo la voluntad del soberano. Si el soberano en el I Ching debiera ser
la “selección más alta” de los conocedores de I Ching (representando
este último a los grandes Maestros, vivos o muertos), el puesto 4º corresponde
a quien realiza un libro “no como expresión de su voluntad soberana,
no autónomamente” sino de quien está “implementando las definiciones
de otros”. No es el libro de un gran Maestro; tal vez lo sea (debiera
ser) el de un fiel Administrador. Esto entonces, se parece más a un
Breviario (una ordenada y resumida trascripción), que una independiente
versión autónoma. Es en ese contexto que puede leerse, para
este caso, en Wilhelm “nada que no sea propicio para la modestia en
movimiento”. Uno debe cumplir su labor con interés, no limitándose a
“respetar la letra de las ordenanzas”. Y es así que realicé un breviario, y que
además de la interpretación tradicional, “me animé” a sintetizar también
estas sugerencias de interpretaciones complementarias, pues respetan
el espíritu, y no sólo la tradición literaria de I Ching.
Conclusiones
En síntesis, estas acotaciones al contenido
explícito de las sentencias de las líneas significativas, como siempre,
deben ser interpretadas, como una profundización del análisis, cuando
la primera lectura no nos es suficientemente clara de por sí. El ejemplo
apunta a hacernos ver como enfocar en un consejo general, un aspecto
de la respuesta (en este caso la real “ubicación jerárquica”, o sea,
el “nivel deseable” del Libro). Corresponde otra vez citar que estas propuestas,
sujetas a las verificaciones y críticas que nuestros lectores consideren
oportuno, apuntan, ante la duda o confusión, a aportar más clarificaciones, luces o aspectos adicionales
complementarios, para enriquecer la interpretación, que siempre será
esencialmente personal, sin sustituir el análisis básico. Es
uno mismo quien debe definir hasta que punto requiere más. Hasta entrar
en resonancia con el Anciano Sabio.
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SAICHING 1997-2010
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