El
Tao-Tę-Ching de Lao Tse, atribuye el origen de los seres a la unión
armónica de los principios de los opuestos alternantes.
El principio
yin y el yang forman los dos polos, las dos fuerzas: negativa y positiva,
que se oponen y complementan en casi todos los dominios del pensamiento.
Cielo y Tierra se complementan. "En el cielo reina un constante movimiento
y cambio. Mientras sobre la tierra pueden observarse estados fijos aparentemente
duraderos", pero no existe nada quieto, la quietud es aparente, en ella
hay una dinámica latente. La
naturaleza se armoniza con los contrarios.
....
"Todo
aquello que llega a la cima de su fuerza se convierte en lo
contrario de lo que es"
Tomemos
como ejemplo el Hexagrama 23, Po / La Desintegración,
Hexagrama
23
Po / La Desintegración
su inversión
nos lleva al signo 24, Fu / El Retorno
Hexagrama
24
Fu / El Retorno (El Tiempo del Solsticio)
pues las cosas no pueden quedar definitivamente aniquiladas, dice el I Ching: cuando lo de arriba se ve completamente desintegrado, vuelve por abajo, entonces lo que retorna es "luminoso y firme" Los diferentes signos reflejan nuestra naturaleza polar, todos se presentan por contrarios. Lo podemos observar a lo largo de todo el libro y fundamentalmente si visualizamos los ocho trigramas básicos:
Cielo
Lo fuerte
Lo creativo
Tierra
Lo abnegado
Lo receptivo
Trueno
El movimiento
Lo suscitativo
Viento
Lo penetrante
Lo suave
Agua
El peligro
Lo abismal
Fuego
Lo dependiente
Lo adherente
Montaña
La detención
El aquietamiento
Lago
La alegría
Lo sereno
Estos
ocho trigramas nos dan las imágenes. De la combinación de ellos surgen
los 64 hexagramas (8 x 8 = 64). Ha
sido expresado: "Si alguien nace y vive todo el tiempo en un lugar donde
existe sólo la luz, morirá sin saber que es la luz".
Resulta muy interesante, por eso, analizar los hexagramas teniendo en
cuenta sus contrarios, para ello el libro cuenta con diferentes métodos
que los discípulos solemos utilizar.